Los ciudadanos adoptados luchan por demostrar su pertenencia en medio de medidas enérgicas contra la inmigración

Los adoptados nacidos en el extranjero enfrentan una mayor incertidumbre y miedo a medida que se intensifica el control de la inmigración en Estados Unidos, lo que los obliga a demostrar frenéticamente su estatus de ciudadanía.
Para Tiko' Rujux-Xicay, un joven adoptado que vive en las Ciudades Gemelas de Minnesota, la creciente ola de aplicación de la ley de inmigración ha despertado una profunda sensación de inquietud e incertidumbre. Mientras circulan informes de personas interrogadas y detenidas por las autoridades independientemente de su estatus de ciudadanía, a Rujux-Xicay le preocupa que su propia situación legal precaria pueda convertirlos en un objetivo.
Rujux-Xicay es uno de los miles de adoptados en todo Estados Unidos que nacieron en el extranjero y fueron traídos al país cuando eran niños, sólo para encontrarse en un limbo legal cuando son adultos. A pesar de haber sido criados como ciudadanos estadounidenses, muchos de estos adoptados nunca completaron el proceso formal de naturalización, lo que los deja vulnerables a la deportación u otras consecuencias relacionadas con la inmigración.
El tema ha pasado a primer plano en los últimos años a medida que las medidas enérgicas de la administración Trump contra la inmigración han arrojado una amplia red, atrapando incluso a aquellos que creían que su ciudadanía estaba segura. Para personas adoptadas como Rujux-Xicay, el miedo constante a ser separados de sus familias y comunidades se ha convertido en una realidad diaria.
Atravesando un panorama legal complejo
El estatus legal de las personas adoptadas nacidas en el extranjero es una cuestión compleja y a menudo confusa. Según la ley estadounidense actual, a los niños adoptados por ciudadanos estadounidenses generalmente se les concede la ciudadanía automática a su llegada al país. Sin embargo, los detalles de este proceso pueden variar según las circunstancias de la adopción, la edad del niño y otros factores.
Muchos adoptados, como Rujux-Xicay, nunca fueron naturalizados formalmente, ya sea por falta de comprensión o por la suposición de que su ciudadanía estaba segura. Esta supervisión puede tener consecuencias graves, ya que es posible que estas personas no tengan la documentación para demostrar su estatus legal.
Medidas desesperadas para demostrar su pertenencia
Ante la amenaza de deportación, los adoptados están tomando medidas desesperadas para asegurar su lugar en el país al que llaman hogar. Algunos están luchando por obtener pasaportes, certificados de nacimiento u otros documentos que puedan servir como prueba de su ciudadanía. Otros están recurriendo a organizaciones de asistencia jurídica y grupos de defensa en busca de ayuda para navegar la compleja burocracia.
Para Rujux-Xicay, el proceso ha sido agotador tanto emocional como financieramente.
Fuente: The New York Times


