Se encuentran niveles alarmantes de Pfas en la sangre de una ciudad de North Yorkshire

Las pruebas realizadas en Bentham, hogar de los niveles de Pfas más altos registrados en el Reino Unido, revelan que uno de cada cuatro residentes tiene niveles en sangre en la categoría de mayor riesgo.
Los Pfas, abreviatura de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas y comúnmente conocidas como sustancias químicas permanentes debido a su persistencia en el medio ambiente, se han relacionado con una amplia gama de enfermedades graves, incluidos algunos cáncer. Se utilizan en una variedad de productos de consumo, pero uno de sus usos más prolíficos es en la espuma contra incendios.

Las pruebas exclusivas en Bentham, una ciudad en North Yorkshire, encontraron que uno de cada cuatro residentes tiene niveles sanguíneos en la categoría de mayor riesgo, lo que indica una necesidad urgente de intervención y esfuerzos de remediación.
La contaminación por PFAs se ha convertido en una creciente preocupación de salud pública a nivel mundial, con numerosos estudios que resaltan los peligros potenciales de estos químicos persistentes y bioacumulativos. El descubrimiento de niveles tan alarmantes en Bentham subraya la gravedad del problema y la necesidad de regulaciones ambientales y estrategias de limpieza sólidas.

Los expertos han advertido que la exposición a Pfas puede provocar una variedad de resultados adversos para la salud, incluida la disfunción del sistema inmunológico, desequilibrios hormonales y un mayor riesgo de ciertos cáncer. El hecho de que una parte significativa de la población de Bentham muestre niveles sanguíneos preocupantes resalta la necesidad urgente de intervenciones de salud pública y remediación ambiental.
A medida que continúa la investigación sobre la contaminación de Bentham, las autoridades locales y las agencias ambientales deberán trabajar estrechamente con la comunidad para abordar esta crisis de salud pública y garantizar la seguridad y el bienestar de los residentes. Los hallazgos sirven como un claro recordatorio del impacto generalizado de la contaminación por PFA y la importancia de regulaciones químicas y medidas de protección ambiental sólidas.
Fuente: The Guardian
