El ruido del Ártico amenaza a la población de narvales de Canadá

El creciente tráfico de barcos en el Ártico de Canadá está generando una peligrosa contaminación acústica, lo que obliga a los narvales a huir de sus hábitats tradicionales. Los científicos investigan el impacto en estos icónicos mamíferos marinos.
Las aguas árticas de Canadá han sido durante mucho tiempo el hogar de una de las criaturas más enigmáticas de la naturaleza: el narval, a menudo denominado los "unicornios del mar" debido a su distintivo colmillo largo en espiral. Sin embargo, estos extraordinarios mamíferos marinos están abandonando cada vez más sus hábitats tradicionales del norte, y los investigadores señalan a un culpable sorprendente: la contaminación acústica provocada por el aumento del tráfico marítimo. La creciente presencia de embarcaciones que navegan por pasajes previamente obstruidos por el hielo ha transformado el paisaje sonoro del Ártico, creando condiciones acústicas que, según los expertos, están alejando a estas sensibles criaturas de sus aguas ancestrales.
Los narvales han evolucionado durante milenios para prosperar en las tranquilas profundidades del Ártico canadiense, donde han desarrollado sofisticados sistemas de comunicación y estrategias de caza que dependen del sonido. Históricamente, el entorno submarino ha sido relativamente tranquilo, lo que permite a estas criaturas navegar, cazar y socializar mediante la ecolocalización y vocalizaciones que viajan grandes distancias a través del agua. La contaminación acústica del Ártico procedente del transporte marítimo comercial representa una alteración relativamente nueva y profunda de este delicado equilibrio acústico. Los sonidos producidos por los motores de los barcos, las vibraciones del casco y los sistemas de sonar crean una cacofonía constante que interfiere con la capacidad de los narvales para comunicarse entre sí y localizar fuentes de alimento en sus hábitats de aguas profundas.
El fenómeno refleja una tendencia más amplia de cambio en el Ártico impulsado por el calentamiento climático y los cambios geopolíticos. A medida que el hielo polar continúa disminuyendo debido al cambio climático global, el anteriormente intransitable Paso del Noroeste y otras rutas del Ártico se están volviendo cada vez más navegables durante los meses de verano. Las compañías navieras ven estos nuevos pasajes como atajos económicamente atractivos entre los principales mercados, reduciendo significativamente los tiempos de tránsito en comparación con las rutas tradicionales del sur. Este aumento del tráfico marítimo en el Ártico se ha acelerado dramáticamente en las últimas dos décadas, y las proyecciones sugieren un crecimiento aún mayor en los próximos años.
Fuente: Deutsche Welle


