La terapia del tango argentino ayuda a los pacientes de Parkinson a recuperar la movilidad

Los pacientes de Parkinson en Argentina están encontrando una nueva esperanza a través de la terapia de tango, utilizando los movimientos de la danza para mejorar el equilibrio, la flexibilidad y la coordinación.
En un estudio con poca luz en un hospital de Buenos Aires, Argentina, un grupo de pacientes con la enfermedad de Parkinson están reunidos, preparándose para participar en una forma poco convencional de terapia. El Tango, el baile apasionante de Argentina, se ha convertido en una herramienta inesperada pero poderosa para ayudar a estas personas a recuperar su movilidad y calidad de vida.
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que afecta principalmente al sistema motor, provocando temblores, rigidez y dificultad con el equilibrio y la coordinación. Los tratamientos tradicionales, como los medicamentos y la fisioterapia, pueden proporcionar cierto alivio, pero los pacientes a menudo buscan formas adicionales de controlar sus síntomas y mejorar su bienestar general.
Ingrese a la terapia de tango, un enfoque único que aprovecha los intrincados movimientos de la danza y la conexión social para abordar los desafíos que enfrentan los pacientes de Parkinson. Dirigidas por instructores capacitados, las sesiones semanales guían a los participantes a través de los pasos y ritmos del tango, animándolos a participar tanto física como mentalmente.
"El tango requiere un juego de pies preciso, equilibrio y una conexión profunda con la pareja", explica la Dra. María Fernanda Arendt, neuróloga que encabezó el programa de terapia de tango en el hospital. "Para nuestros pacientes, estos elementos pueden ayudar a mejorar su movilidad, coordinación y confianza general".
Los beneficios de la terapia de tango para los pacientes con Parkinson se han documentado en varios estudios. Las investigaciones han demostrado que el baile puede ayudar a mejorar el equilibrio, la marcha y la función motora, así como a reducir la gravedad de los temblores y otros síntomas físicos. Además, el aspecto social del baile puede ayudar a aliviar el aislamiento y la depresión que a menudo acompañan a la enfermedad de Parkinson.
"Cuando bailo tango me olvido de mi Parkinson", dice María Luisa, una paciente de 72 años que asiste a las sesiones de terapia de tango desde hace un año. "Me siento libre, vivo y conectado con algo más grande que yo mismo."
El programa de terapia de tango en el hospital de Buenos Aires se ha convertido en una fuente de esperanza e inspiración para sus participantes, demostrando el poder de las terapias alternativas para mejorar la vida de quienes viven con la enfermedad de Parkinson. A medida que el programa continúa creciendo, su éxito está inspirando iniciativas similares en otras partes del mundo, ofreciendo un enfoque único y transformador para manejar esta desafiante condición.
Fuente: The New York Times


