Los cielos oscuros de Atacama amenazados por la contaminación lumínica

El desierto de Atacama de Chile ofrece las vistas astronómicas más claras de la Tierra, pero la creciente contaminación lumínica pone en peligro telescopios y descubrimientos científicos de clase mundial.
En el corazón del desierto de Atacama de Chile, donde el aire es tan seco que rara vez se forman nubes y las noches se prolongan interminables y profundas, los astrónomos han descubierto algo cada vez más raro en la Tierra: oscuridad genuina. Esta oscuridad no es simplemente la ausencia de luz, sino más bien un recurso natural precioso que ha quedado en peligro por el avance incesante de la civilización humana y el desarrollo industrial. Las características geográficas y meteorológicas únicas del desierto lo han convertido en uno de los lugares más valiosos del planeta para observar el cosmos; sin embargo, este activo invaluable ahora enfrenta una presión creciente debido a la contaminación lumínica y la expansión urbana.
Cuando los visitantes llegan por primera vez a los observatorios repartidos por la vasta extensión de Atacama, a menudo experimentan un profundo momento de desorientación. A medida que los ojos se aclimatan gradualmente a la profunda oscuridad, una débil chispa se materializa en el vacío: una sola estrella, apenas perceptible para quienes están acostumbrados a cielos contaminados por luz. Luego aparece otro, un poco más brillante, seguido de otro fotograma. En cuestión de minutos, lo que parecía un lienzo negro vacío se transforma en un tapiz cósmico de una complejidad impresionante. Miles y miles de estrellas, planetas y constelaciones enteras se revelan gradualmente, creando una exhibición abrumadora de la escala infinita y la majestuosidad del universo.
La superioridad del desierto de Atacama como sitio de observación astronómica se debe a varios factores convergentes que lo hacen geográficamente excepcional. En primer lugar, la extrema aridez de la región significa que el aire contiene una humedad mínima, que de otro modo dispersaría la luz y degradaría la claridad de la imagen. En segundo lugar, su gran elevación (muchos sitios de observación se encuentran por encima de los 2.500 metros) coloca a los telescopios por encima de una porción significativa de la atmósfera, lo que reduce la interferencia del vapor de agua y las partículas. En tercer lugar, y quizás lo más crítico, la ubicación remota del desierto, a cientos de kilómetros de los principales centros de población, lo ha aislado históricamente del resplandor invasivo de la iluminación urbana que afecta cada vez más a los observatorios en todo el mundo.
Fuente: Associated Press


