La lucha fiscal de los multimillonarios de California: batalla de alto riesgo por el impuesto al patrimonio

El cofundador de Google, Sergey Brin, gasta 20 millones de dólares para luchar contra el impuesto a la riqueza propuesto en California, mientras las personas con mayores ingresos del estado chocan con los legisladores por los aumentos de impuestos.
El impuesto sobre el patrimonio propuesto en California ha desencadenado una batalla de alto riesgo entre los multimillonarios y los legisladores del estado. En el centro de la lucha está el cofundador de Google, Sergey Brin, quien, según se informa, ha gastado 20 millones de dólares en un esfuerzo por detener el impuesto.
El impuesto sobre el patrimonio, que ha sido debatido en la legislatura estatal, impondría un impuesto anual del 1,5 % a las personas con un patrimonio neto de más de mil millones de dólares, o a las parejas que presenten una declaración conjunta con un patrimonio neto superior a los dos mil millones de dólares. Sus defensores argumentan que el impuesto ayudaría a abordar la desigualdad de ingresos y proporcionaría una financiación muy necesaria para los servicios públicos. Sin embargo, los residentes más ricos del estado se han opuesto firmemente a la medida.
{{IMAGE_PLACEHOLDER}}La inversión de Brin en la campaña antiimpuestos subraya la intensidad de la batalla. El cofundador de Google, cuyo patrimonio neto se estima en más de 100 mil millones de dólares, es sólo uno de varios individuos con un patrimonio neto ultraalto que luchan contra la legislación propuesta. Otros oponentes destacados incluyen a Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX, y Marc Benioff, codirector ejecutivo de Salesforce.
Los partidarios del impuesto sobre el patrimonio, incluidos legisladores estatales y grupos de defensa, sostienen que los multimillonarios del estado pueden permitirse el lujo de contribuir más a las cofres públicas. Señalan las crecientes disparidades de riqueza en California, donde el 1% de los que más ganan posee casi el 30% de la riqueza del estado.
{{IMAGE_PLACEHOLDER}}Fuente: The New York Times


