El nuevo impulso económico de China: invertir en las personas para reactivar el crecimiento

China pasa de un enfoque impulsado por las exportaciones a un enfoque centrado en las personas para reactivar una economía en desaceleración. Explorando el nuevo impulso de Beijing para impulsar el gasto interno y apoyar la innovación.
Durante décadas, China ha dependido de las exportaciones y la innovación para impulsar su notable crecimiento económico. Sin embargo, este modelo está ahora bajo presión a medida que la economía global enfrenta vientos en contra. En el pasado, cuando el crecimiento se desaceleró, Beijing recurrió a tácticas familiares (construir más apartamentos, autopistas, fábricas y parques industriales) impulsando la expansión a través de la inversión estatal, las exportaciones y un mercado inmobiliario en auge.
Pero esta vez, el liderazgo de China está adoptando un nuevo enfoque, cambiando el enfoque hacia impulsar el consumo interno y apoyar la innovación. El objetivo es crear una economía más sostenible, equilibrada y resiliente que sea menos dependiente de factores externos.
En el centro de esta nueva estrategia se encuentra un impulso para invertir en las personas, a través de un mejor bienestar social, una mejor educación y formación, y políticas destinadas a aumentar los ingresos y empoderar a los consumidores. Al poner las necesidades de los ciudadanos en primer lugar, Beijing espera desencadenar una nueva ola de gasto interno que pueda ayudar a compensar la desaceleración de las exportaciones y el crecimiento impulsado por la inversión.
"Este es un cambio fundamental en el modelo económico chino", dice Eswar Prasad, profesor de política comercial en la Universidad de Cornell. "El gobierno reconoce que el viejo modelo de crecimiento se está quedando sin fuerza y necesita encontrar nuevos motores de crecimiento."
Un elemento clave del nuevo enfoque es impulsar el gasto en investigación y desarrollo (I+D). China se ha fijado el objetivo de aumentar su intensidad en I+D (la proporción del PIB gastada en I+D) hasta el 2,8 % para 2025, frente al 2,4 % en 2021. Esta inversión en innovación se considera crucial para desarrollar nuevas tecnologías e industrias que puedan impulsar el crecimiento futuro.
Además, el gobierno está implementando una serie de reformas de bienestar social destinadas a apoyar a la clase media y reducir la desigualdad de ingresos. Estas incluyen medidas para mejorar el acceso a viviendas asequibles, atención médica, educación y pensiones.
El objetivo final es crear una clase consumidora próspera que pueda impulsar la demanda interna y reducir la dependencia de China de las exportaciones. "Si logran hacerlo bien, podrían transformar la economía china", afirma Prasad.
Pero el cambio no será fácil. Reequilibrar la economía desde la inversión y las exportaciones hacia el consumo y la innovación requerirá cambios fundamentales en las políticas, las instituciones y las mentalidades. Y como la economía global enfrenta importantes obstáculos, China está bajo presión para hacer bien esta transición.
Fuente: BBC News


