Operaciones encubiertas y sanciones aplastantes: el ataque poco convencional de Trump a Irán

Los expertos creen que la estrategia de Trump con Irán se centra en un cambio de régimen sin intervención militar directa, utilizando una potente combinación de operaciones encubiertas, presión económica y aislamiento internacional.
A medida que la administración Trump aumenta las tensiones con Irán, los analistas sugieren que el objetivo final del presidente podría ser un cambio de régimen, pero sin la necesidad de tropas estadounidenses sobre el terreno. A través de una campaña multifacética de operaciones encubiertas, sanciones aplastantes y aislamiento internacional, la Casa Blanca pretende desestabilizar y, en última instancia, derrocar al gobierno iraní.
Sin embargo, los expertos advierten que lograr este objetivo sólo mediante el poder aéreo y la presión económica sería una tarea enormemente difícil, si no imposible. El régimen iraní ha demostrado ser notablemente resistente frente a intentos pasados de socavarlo, y las fuerzas de seguridad del país mantienen firmemente el control.
Para lograr sus objetivos, la administración Trump ha empleado una variedad de tácticas no convencionales, desde ciberataques y asesinatos selectivos hasta la imposición de sanciones devastadoras a la economía de Irán. El objetivo es erosionar constantemente el poder y la legitimidad del gobierno, obligándolo a sentarse a la mesa de negociaciones en los términos de Washington.
Sin embargo, como ha demostrado la historia, ese enfoque está lleno de riesgos. El régimen iraní ha resistido esfuerzos similares en el pasado, y el costo humano de la guerra económica recae en gran medida sobre la población civil. También existe la preocupación de que las acciones de la administración puedan provocar una escalada militar peligrosa, llevando potencialmente a Estados Unidos a una confrontación directa que busca evitar.
En última instancia, el éxito de la estrategia de Trump contra Irán dependerá de una compleja interacción de factores, tanto dentro de Irán como en el escenario global. El presidente y su equipo tendrán que navegar por un panorama geopolítico traicionero, aprovechando una variedad de herramientas diplomáticas, económicas y encubiertas para lograr sus objetivos. Pero como lo ha demostrado la experiencia pasada, el cambio de régimen es un objetivo esquivo y peligroso, plagado de consecuencias no deseadas.
Fuente: Al Jazeera


