Cuba toma medidas enérgicas contra disidentes exiliados vinculados al mortal ataque con lancha rápida

Los fiscales cubanos acusan formalmente de terrorismo a seis exiliados radicados en Estados Unidos después de un tiroteo mortal que involucró un ataque con una lancha rápida en la costa de la isla.
A raíz de un mortal incidente con una lancha rápida que dejó varios miembros de la guardia costera cubana muertos, las autoridades de la isla gobernada por los comunistas han actuado rápidamente para reprimir a los disidentes exiliados que creen que estaban detrás del ataque. Según los fiscales, seis cubanos residentes en Estados Unidos han sido acusados formalmente de delitos de terrorismo por su presunta participación en el incidente violento.
Los acusados están acusados de cargando un barco con bandera estadounidense con armas y dirigiéndose hacia Cuba con la intención de desestabilizar el gobierno en La Habana. Los fiscales afirman que los exiliados vinieron de Estados Unidos "con el objetivo de sembrar el caos y atacar unidades militares" en la isla gobernada por comunistas.

Esta represión representa el último capítulo de las tensiones de larga data entre el gobierno de Cuba y los grupos disidentes con base en Estados Unidos. El gobierno cubano ha visto durante mucho tiempo a estos críticos exiliados como una amenaza y con frecuencia los ha acusado de conspirar para socavar el régimen a través de medios violentos o subversivos.
El incidente de la lancha rápida, que resultó en la muerte de varios miembros de la guardia costera cubana, ahora le ha brindado al gobierno la oportunidad de arrestar y acusar a un grupo de presuntos disidentes que creen que estaban detrás del ataque. Es probable que esta medida inflame aún más las tensiones entre Cuba y Estados Unidos, ya que Washington históricamente ha sido crítico con el trato severo que el gobierno comunista da a sus opositores políticos.
No obstante, las autoridades cubanas parecen decididas a enviar un fuerte mensaje de que no tolerarán ninguna amenaza percibida a su gobierno, incluso si eso significa emprender acciones legales agresivas contra críticos exiliados que viven en el extranjero. El destino de los seis acusados será seguido de cerca como un indicador del enfoque del gobierno hacia la disidencia y la oposición en los próximos años.
Fuente: The Guardian


