Audacia en el mar: Fuerzas estadounidenses llevan a cabo la última operación de interdicción contra narcotraficantes

El Comando Sur de Estados Unidos llevó a cabo otro ataque con embarcaciones en el Pacífico oriental, como parte de una campaña en curso para atacar a presuntos traficantes de drogas. El último ataque provocó 6 muertes, elevando el número total de muertos en estas operaciones a al menos 156.
En una audaz operación, el ejército estadounidense ha llevado a cabo otro ataque a un barco en el Pacífico oriental, parte de una campaña en curso del Comando Sur de los EE. UU. para atacar a personas sospechosas de contrabandear drogas en alta mar. El último ataque ha provocado la muerte de seis personas, elevando el número total de muertos por estos esfuerzos de interdicción a al menos 156.
Los ataques, que han tenido lugar con una frecuencia cada vez mayor en los últimos años, son un componente clave de la estrategia más amplia del gobierno de Estados Unidos para interrumpir el flujo de narcóticos ilegales hacia el país. Al perseguir agresivamente a los presuntos traficantes de drogas en mar abierto, los militares y los organismos encargados de hacer cumplir la ley esperan cortar un oleoducto crucial para la importación de sustancias ilícitas como cocaína y heroína.
Sin embargo, las tácticas empleadas en estas operaciones han sido objeto de escrutinio, y los defensores de los derechos humanos y algunos miembros del Congreso han expresado su preocupación por el elevado número de muertes. Los críticos argumentan que el uso de fuerza letal debería ser el último recurso y que se debería poner más énfasis en capturar vivos a los sospechosos para procesarlos.
Los defensores del programa responden que los contrabandistas representan una grave amenaza y que al ejército estadounidense no le queda otra opción que usar fuerza letal cuando se enfrenta a adversarios armados y decididos. Señalan la magnitud del problema del tráfico de drogas, que está alimentando la violencia y la inestabilidad en América Latina y contribuyendo a la crisis de opioides en los Estados Unidos.
Fuente: The New York Times


