Mortales ataques aéreos militares devastan mercado en el estado de Rakhine en Myanmar

Los trágicos ataques aéreos de la junta militar de Myanmar dejan al menos 17 civiles, entre ellos mujeres y niños, muertos en un mercado de una aldea en el estado de Rakhine.
El gobierno militar de Myanmar ha sido acusado de llevar a cabo devastadores ataques aéreos que mataron al menos a 17 civiles, entre ellos mujeres y niños, en un mercado de una aldea en el estado de Rakhine del país. Los ataques tuvieron como objetivo la ciudad rural de Pazigyi, situada en la parte occidental de la región devastada por el conflicto.
Testigos presenciales informaron haber visto aviones de combate sobrevolando el área antes de desatar una andanada de bombas y misiles sobre el concurrido mercado, que estaba lleno de actividad en ese momento. Las huelgas dejaron el mercado en ruinas, con cuerpos carbonizados y escombros esparcidos por el lugar.
Según los funcionarios locales, se espera que el número de muertos aumente aún más, ya que muchos de los heridos se encuentran en estado crítico. Entre las víctimas no sólo se encontraban comerciantes y compradores, sino también varios niños que habían acompañado a sus padres al mercado.
El gobierno militar, que tomó el poder mediante un golpe de estado en 2021, ha estado involucrado en un conflicto continuo con grupos armados étnicos y fuerzas prodemocráticas en Rakhine y otras regiones de Myanmar. Los ataques aéreos y las ofensivas terrestres se han convertido en una táctica común utilizada por la junta para ejercer control y atacar a los enemigos percibidos.
Los grupos de derechos humanos y los observadores internacionales han condenado repetidamente los ataques indiscriminados de la junta contra civiles, que según ellos equivalen a crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. El último incidente no ha hecho más que aumentar la creciente indignación y los llamamientos a la comunidad internacional para que adopte medidas decisivas para responsabilizar a los militares.
El conflicto de Rakhine lleva años latente, y la región está plagada desde hace mucho tiempo de tensiones étnicas, divisiones religiosas y una historia de violencia. La brutal represión militar contra la minoría rohingya en 2017 también exacerbó la crisis, provocando que cientos de miles de personas huyeran del país.
Mientras la situación en Myanmar sigue siendo volátil, la comunidad internacional continúa debatiendo cómo responder eficazmente a los continuos abusos contra los derechos humanos y la agitación política en el país. La última tragedia en Rakhine no ha hecho más que subrayar la urgente necesidad de una resolución pacífica del conflicto y de la rendición de cuentas de los responsables de los ataques contra civiles.
Fuente: Al Jazeera


