Hay mucho en juego en las elecciones presidenciales de Djibouti: la apuesta del hombre fuerte por un sexto mandato

En las elecciones presidenciales de Djibouti, el veterano líder Ismail Omar Guelleh buscará un sexto mandato, mientras el país enfrenta desafíos económicos y tensiones políticas.
Djibouti, una nación estratégica del este de África, se está preparando para una elección presidencial de alto riesgo mientras su líder de larga data, Ismail Omar Guelleh, busca un sexto mandato sin precedentes. La decisión de eliminar el límite de edad presidencial el año pasado ha allanado el camino para que el hombre de 73 años extienda su reinado de 22 años, lo que generó preocupaciones sobre el futuro democrático del país.
La importancia geopolítica de Yibuti como centro de bases militares internacionales y su papel como puerta de entrada al Mar Rojo han hecho que las elecciones sean un evento seguido de cerca. Ante los desafíos económicos, incluido el alto desempleo y el aumento del costo de vida, así como las tensiones políticas, el resultado de la votación podría tener implicaciones significativas para el país y la región en general.
{{IMAGE_PLACEHOLDER}}Guelleh, que ha dominado el panorama político de Djibouti desde que llegó al poder en 1999, ha enfrentado críticas de grupos de oposición y organizaciones de derechos humanos por su gobierno autoritario y su represión contra la disidencia. Sin embargo, mantiene un fuerte control del poder y se espera que su partido gobernante, la Unión para la Mayoría Presidencial (UMP), mantenga su dominio en las elecciones.
La oposición, que ha luchado por montar un desafío unificado, espera capitalizar el creciente descontento entre la población, particularmente por las cuestiones económicas. Zakaria Ismail Farah, ex diplomático y líder del partido Unión para la Salvación Nacional (USN), es el principal rival de Guelleh, pero enfrenta una batalla cuesta arriba contra la bien engrasada maquinaria política del titular.
{{IMAGE_PLACEHOLDER}}La elección llega en un momento crítico para Djibouti, ya que el país busca diversificar su economía más allá de su dependencia de las operaciones portuarias y el alquiler de bases militares. El gobierno ha invertido mucho en proyectos de infraestructura, incluida la construcción de un nuevo aeropuerto internacional y la ampliación del puerto multipropósito de Doraleh, en un intento por posicionar a Yibuti como un centro regional de logística y transporte.
Sin embargo, estos esfuerzos se han visto obstaculizados por los altos niveles de deuda del país, que han generado preocupaciones sobre la estabilidad financiera a largo plazo de Djibouti. La pandemia de COVID-19 ha exacerbado aún más los desafíos económicos: se estima que el PIB del país se contrajo un 1 % en 2020.
{{IMAGE_PLACEHOLDER}}Mientras Yibuti se dirige a las urnas, la comunidad internacional estará observando de cerca para ver si las elecciones traerán un cambio significativo o solidificarán el control de Guelleh en el poder. El resultado podría tener implicaciones de largo alcance para el desarrollo democrático, la trayectoria económica y la geopolítica regional del país.
Fuente: Al Jazeera


