El oro del cartel de la droga llega a la Casa de la Moneda de EE.UU.

Un informe de investigación revela cómo el oro ilegal de los cárteles de la droga colombianos se lava a través de la Casa de la Moneda de Estados Unidos a pesar de los requisitos legales. Rastree la cadena de suministro.
Los EE.UU. Mint opera bajo estrictos mandatos federales que le exigen procesar y vender únicamente oro de origen legal y extraído en el país. Sin embargo, una investigación exhaustiva ha descubierto una realidad preocupante: la principal refinería de oro del país se ha convertido en un participante involuntario (o tal vez voluntario) en un elaborado esquema de lavado de oro que canaliza metales preciosos de fuentes ilícitas directamente al sistema financiero legítimo. Esta revelación plantea serias dudas sobre la supervisión, la rendición de cuentas y la vulnerabilidad de las instituciones financieras estadounidenses a la infiltración del crimen organizado.
El periodista de investigación Justin Scheck emprendió un extenso esfuerzo periodístico para rastrear el origen y el viaje del oro ilegal desde Colombia, siguiendo su camino a través de múltiples intermediarios antes de que finalmente llegara a los Estados Unidos. Instalaciones de Mint en West Point en Nueva York. Esta ubicación de West Point sirve como uno de los centros de procesamiento de oro más importantes de los Estados Unidos y se encarga de la refinación, el almacenamiento y la distribución de metales preciosos para el gobierno federal. La reputación de seguridad y legitimidad de la instalación la convirtió en un destino final atractivo para empresas criminales que buscan transformar oro sucio en activos limpios.
Las operaciones mineras ilegales de Colombia representan una fuente importante de metales preciosos para los sindicatos criminales internacionales. Estas operaciones existen en regiones remotas del país, a menudo protegidas por grupos armados y cárteles de la droga que utilizan el oro para financiar sus extensas redes de narcotráfico. Los trabajadores de estas minas ilegales soportan condiciones peligrosas con protecciones de seguridad mínimas, y la devastación ambiental causada por la extracción no regulada es profunda y de largo alcance.
Fuente: The New York Times


