Quienes niegan las elecciones buscan controlar el voto en 23 estados

La investigación revela que los candidatos que rechazaron los resultados de 2020 se postulan para puestos de certificación electoral en estados indecisos y más allá.
Una investigación exhaustiva ha descubierto una tendencia preocupante que se extiende por toda la política estadounidense: en 23 estados, incluidos cinco estados indecisos presidenciales críticos, los candidatos que han negado o cuestionado públicamente los resultados de las elecciones presidenciales de 2020 se postulan activamente para puestos que les otorgan autoridad directa sobre certificar elecciones futuras. Este desarrollo plantea importantes interrogantes sobre la integridad electoral y el futuro de los procesos democráticos en regiones clave en disputa.
El informe destaca una estrategia deliberada de los candidatos que niegan las elecciones para posicionarse dentro del propio sistema electoral. Al buscar cargos que supervisen la certificación de votos y la administración electoral, estos candidatos obtendrían una influencia sustancial sobre cómo se llevan a cabo y validan las elecciones. Esto incluye puestos como secretarios de estado, miembros de juntas electorales estatales y otras funciones con supervisión directa de los procedimientos de votación y certificación de resultados.
Entre los candidatos notables que persiguen esos puestos se encuentra el representante Andy Biggs, un republicano de Arizona, que votó en contra de la certificación de los resultados de las elecciones de 2020 durante su mandato en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Biggs se postula actualmente para gobernador de Arizona, un estado que es uno de los estados indecisos más competitivos en las elecciones presidenciales. Su candidatura ejemplifica el patrón más amplio de candidatos que niegan las elecciones que buscan puestos de autoridad electoral.
La distribución de estos candidatos en 23 estados demuestra que este fenómeno no está aislado de una sola región, sino que representa un movimiento a nivel nacional. La inclusión de cinco importantes estados indecisos (estados que históricamente han determinado los resultados de las elecciones presidenciales) hace que esta tendencia sea particularmente significativa para el futuro de los procesos electorales estadounidenses. Estos estados indecisos incluyen Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Georgia y Arizona, todos los cuales desempeñaron un papel fundamental en las elecciones de 2020.
Las implicaciones de este desarrollo se extienden mucho más allá de las campañas individuales. Si los funcionarios que niegan las elecciones obtienen el control de los procesos de certificación electoral, tendrían el poder de potencialmente cuestionar, retrasar o rechazar los resultados electorales basándose en afirmaciones falsas o sin fundamento. Esto podría fundamentalmente socavar la legitimidad de los resultados electorales y erosionar la confianza pública en las instituciones democráticas. El proceso de certificación es una salvaguarda fundamental que garantiza que las elecciones se lleven a cabo de manera justa y que los resultados se registren con precisión.
Los expertos electorales y los defensores de la democracia han expresado alarma ante esta tendencia. Muchos argumentan que permitir que personas que ya han demostrado su voluntad de rechazar los resultados electorales ocupen puestos en los que puedan influir en la certificación futura representa una amenaza directa a la integridad de la democracia estadounidense. Estos candidatos han demostrado a través de sus acciones pasadas que están dispuestos a ignorar la evidencia objetiva sobre los resultados electorales.
En las elecciones presidenciales de 2020 se produjeron numerosas denuncias infundadas de fraude generalizado a pesar de extensas investigaciones, auditorías y procedimientos judiciales que no encontraron pruebas de que el fraude afectara el resultado. No obstante, muchos candidatos y funcionarios republicanos han seguido promoviendo estas narrativas falsas. Su búsqueda de puestos de administración electoral sugiere una intención de utilizar estos cargos para promover su agenda con respecto a la negación de elecciones.
La administración electoral a nivel estatal se ha politizado cada vez más en los últimos años, y los dos principales partidos políticos ahora consideran que el control de estas oficinas es estratégicamente importante. Sin embargo, el enfoque específico en los candidatos que niegan las elecciones representa una nueva fase en esta competencia política. En lugar de simplemente estar en desacuerdo en cuestiones políticas, estos candidatos ya han demostrado un rechazo fundamental a los resultados electorales.
Las conclusiones del informe subrayan la importancia del ciclo electoral de 2024 para determinar la dirección de la gobernanza electoral estadounidense. Los candidatos que se postulen para estos puestos probablemente enfrentarán el escrutinio de los defensores de la protección electoral, las organizaciones de medios y las campañas políticas opositoras. A los votantes de estos estados se les pedirá que decidan si a las personas que han rechazado los resultados de las elecciones anteriores se les debe confiar la certificación de las futuras.
En Arizona, donde Biggs se postula para gobernador, el estado ya ha estado en el centro de los debates sobre la integridad electoral después de 2020. El estado experimentó múltiples recuentos y auditorías, todos los cuales confirmaron la legitimidad de los resultados originales. A pesar de esto, la negación de las elecciones sigue siendo una fuerza importante en la política de Arizona. La campaña de Biggs refleja la continua prominencia de estas narrativas dentro de ciertos círculos políticos.
De manera similar, otros estados indecisos mencionados en el informe han experimentado un intenso escrutinio con respecto a sus procedimientos electorales de 2020. En cada caso, revisiones exhaustivas, auditorías e impugnaciones judiciales han validado los resultados electorales. Sin embargo, los candidatos que cuestionan estos hallazgos continúan buscando puestos de autoridad electoral. Este patrón sugiere un esfuerzo coordinado en lugar de incidentes aislados de escepticismo individual.
El informe sirve como un llamado a la acción para los votantes y las organizaciones de protección electoral. Comprender qué candidatos se postulan para puestos relacionados con las elecciones y qué muestran sus registros con respecto a elecciones pasadas es crucial para una votación informada. La transparencia con respecto a las posiciones y el historial de estos candidatos puede ayudar a los votantes a tomar decisiones que protejan la integridad electoral en sus estados.
De cara al futuro, los resultados de estas elecciones tendrán profundas implicaciones en la forma en que se llevarán a cabo y certificarán las elecciones estadounidenses en los próximos años. Si los negacionistas electorales llegan al poder, podrían introducir nuevos obstáculos para una administración electoral fluida o cuestionar los resultados futuros basándose en las mismas teorías infundadas que caracterizaron las disputas posteriores a 2020. Por el contrario, si los votantes rechazan a estos candidatos, sería una señal de un compromiso continuo con la administración electoral basada en evidencia y la aceptación de los resultados electorales.
Los hallazgos resaltan la importancia crítica de la administración electoral como cuestión política en la democracia estadounidense contemporánea. Estos puestos ya no pueden considerarse funciones puramente técnicas o burocráticas. Se han convertido en posiciones de primera línea en los debates sobre la legitimidad y la integridad de las propias elecciones estadounidenses. De este modo, lo que está en juego para el ciclo electoral de 2024 ha aumentado considerablemente para los votantes de los 23 estados identificados en el informe.
Fuente: NPR


