La FIFA y la UEFA enfrentan acusaciones de ayudar a cometer crímenes de guerra en la Cisjordania ocupada

Los presidentes de la FIFA y la UEFA han sido acusados de apoyar a los clubes de fútbol israelíes en la Cisjordania ocupada, lo que podría contribuir a crímenes de guerra, según grupos de derechos humanos.
FIFA y la UEFA han sido objeto de un intenso escrutinio por parte de organizaciones de derechos humanos por su continuo apoyo a los clubes de fútbol israelíes ubicados en los asentamientos ocupados de Cisjordania. Las acusaciones afirman que los principales órganos rectores del fútbol mundial están ayudando e instigando directamente a crímenes de guerra al legitimar la ocupación ilegal de territorios palestinos.
La controversia se centra en varios equipos israelíes, incluidos Beitar Jerusalem, Hapoel Ironi Kiryat Shmona y Maccabi Netanya, que están registrados en la Asociación de Fútbol de Israel (IFA) pero juegan sus partidos como locales en estadios ubicados en asentamientos en toda la Cisjordania ocupada. Estos asentamientos se consideran ilegales según el derecho internacional, ya que están construidos en tierras confiscadas a familias palestinas.
Grupos de derechos humanos, como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, han pedido repetidamente a la FIFA y la UEFA que excluyan a estos equipos de sus competiciones, argumentando que su participación legitima la ocupación y viola los propios estatutos de las organizaciones que prohíben la discriminación.
Sin embargo, tanto la FIFA como la UEFA se han resistido a estos llamamientos, y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, sostienen que la cuestión es política y debe resolverse a través de canales diplomáticos, no de organizaciones deportivas.
La controversia ha puesto a los órganos rectores del fútbol internacional en una posición difícil, ya que están atrapados entre sus principios declarados de promover los derechos humanos y la inclusión, y las realidades políticas del conflicto palestino-israelí. Los críticos argumentan que al seguir permitiendo que estos equipos participen, la FIFA y la UEFA están respaldando efectivamente la expansión de los asentamientos ilegales y el desplazamiento de las comunidades palestinas.
La situación también ha llamado la atención de las Naciones Unidas, que han pedido a la FIFA y la UEFA que tomen medidas decisivas para abordar el problema. Con las tensiones actuales en la región, el futuro de la participación de estos equipos israelíes en competiciones internacionales sigue siendo incierto, mientras el mundo observa cómo responderán los órganos rectores a los crecientes llamados a la rendición de cuentas.
Fuente: Al Jazeera


