El culto a Trump del jefe de la FIFA hunde al fútbol en tiempos turbulentos

La adulación de Gianni Infantino hacia Donald Trump ha dejado a la FIFA frente a una crisis, pero cualquier ajuste de cuentas real parece improbable, dice Barney Ronay.
La adulación del presidente de la FIFA hacia el presidente de Estados Unidos ha dejado a la organización frente a un nuevo nadir, pero cualquier ajuste de cuentas parece una perspectiva lejana. La descarada idolatría del expresidente estadounidense Donald Trump por parte del jefe de la FIFA, Gianni Infantino, ha colocado al organismo rector del fútbol mundial en una posición profundamente precaria, y la organización ahora enfrenta un intenso escrutinio por su papel en las crecientes tensiones geopolíticas entre los EE. UU. y sus aliados. 2026, ha alienado a muchos dentro de la comunidad del fútbol y ha provocado una fuerte condena de aquellos preocupados por la creciente politización del deporte. La decisión de honrar a Trump, una figura ampliamente criticada por su retórica divisiva y belicosa, ha arrojado una larga sombra sobre la credibilidad de la FIFA como árbitro imparcial del juego.
En una versión más sensata del mundo, parecería absurdo discutir la administración deportiva en el contexto del conflicto entre Estados Unidos e Irán y la agitación geopolítica más amplia que envuelve el Medio Oriente. Sin embargo, el cortejo implacable de Infantino a Trump y el enredo de la FIFA en los volátiles asuntos de la región han convertido a la organización en un actor integral, aunque profundamente problemático, en la crisis que se desarrolla.
Fuente: The Guardian


