La tecnología de baterías olvidada revivida: de Thomas Edison al almacenamiento de energía renovable

Los investigadores han resucitado el diseño de batería de níquel-hierro olvidado hace mucho tiempo de Thomas Edison, que podría ser ideal para el almacenamiento de energía renovable. Descubra la ciencia detrás de este avance.
Reviviendo el diseño de baterías de Edison
A principios del siglo XX, los coches eléctricos propulsados por baterías de plomo-ácido superaban en número a los coches de gasolina. Sin embargo, el motor de combustión interna finalmente ganó, en parte porque esas baterías tenían un alcance de sólo 30 millas. Thomas Edison creía que una batería de níquel-hierro podría extender ese alcance hasta 100 millas, además de tener una larga vida útil y tiempos de recarga de siete horas. Ahora, un equipo internacional de científicos ha revivido el concepto de Edison de una batería de níquel-hierro y ha creado su propia versión.
La nueva batería de níquel-hierro desarrollada por los investigadores se basa en la misma química fundamental que el diseño original de Edison, pero con materiales y técnicas de fabricación modernos. A diferencia de las baterías de iones de litio, que dependen de metales de tierras raras, esta batería utiliza materiales abundantes y económicos como el hierro y el níquel. Los investigadores creen que este diseño podría ser ideal para almacenar energía procedente de fuentes renovables como la solar y la eólica.
Medir las flatulencias con "ropa interior inteligente"
En otro desarrollo científico sorprendente, los investigadores han creado un dispositivo a presión que puede transformar la ropa interior común en "ropa interior inteligente" capaz de medir la flatulencia. El dispositivo, llamado FartTech, utiliza sensores de gas para detectar la presencia y frecuencia de los pedos. Estos datos luego se pueden transmitir a una aplicación de teléfono inteligente conectada, lo que permite a los usuarios realizar un seguimiento de sus patrones de flatulencia.
Los investigadores detrás de FartTech dicen que la tecnología podría tener aplicaciones prácticas en campos como la gastroenterología, donde los médicos pueden querer monitorear la flatulencia de un paciente con fines de diagnóstico. Sin embargo, el dispositivo también ha provocado cierto humor y escepticismo, y muchos cuestionan el valor práctico de cuantificar las propias emisiones de gases.
Neuronas jugando al fatalismo
En un logro verdaderamente notable, los investigadores han entrenado con éxito un plato de neuronas vivas para jugar al clásico videojuego Doom. Al conectar las neuronas a una computadora, los investigadores pudieron traducir la actividad neuronal en entradas del juego, permitiendo que el "cerebro en un plato" navegue por el entorno virtual del juego.
Este experimento no es sólo un truco inteligente: tiene importantes implicaciones para nuestra comprensión de cómo las redes neuronales biológicas procesan información y toman decisiones. Al observar cómo estas neuronas vivas responden a los desafíos del juego, los investigadores esperan obtener conocimientos que podrían aplicarse al desarrollo de inteligencia artificial avanzada y sistemas de computación neuronal.
Fuente: Ars Technica


