Ex periodista de la BBC blanco de campaña de vigilancia encubierta por parte de las autoridades del Reino Unido

Un tribunal escuchó que la policía y las agencias de inteligencia del Reino Unido sometieron a un ex periodista de la BBC a una campaña de vigilancia ilegal "sin precedentes" para identificar sus fuentes.
Un ex periodista de la BBC fue objeto de una larga y constante campaña de interferencia ilegal por parte de la policía británica y la agencia de inteligencia MI5, según escuchó un tribunal. Vincent Kearney, que se desempeñó como corresponsal de Asuntos Internos de la BBC en Irlanda del Norte, fue sometido a una vigilancia sin precedentes durante un período de ocho años mientras las autoridades intentaban descubrir las identidades de sus fuentes periodísticas.
El abogado de Kearney dijo al tribunal que las tácticas de vigilancia utilizadas contra el veterano periodista eran muy inusuales y iban mucho más allá de lo que normalmente se esperaría, incluso para figuras públicas de alto perfil. Las acciones de las autoridades incluyeron obtener datos de comunicaciones del teléfono móvil de Kearney en un esfuerzo por rastrear sus contactos y fuentes de información.

El ataque de esta manera a periodistas por parte de las autoridades del Reino Unido ha generado serias preocupaciones sobre la erosión de las libertades de prensa y la capacidad de los medios de proteger la confidencialidad de sus fuentes. Los expertos han advertido que este monitoreo encubierto de los periodistas podría tener un efecto paralizador, desalentando a los denunciantes y otras fuentes potenciales a denunciar.
El caso de Kearney no es la primera vez que los servicios de seguridad del Reino Unido han sido acusados de sobrepasar sus límites en la vigilancia de periodistas. En 2013, se reveló que la policía había obtenido los registros telefónicos de un periodista para identificar una fuente confidencial que había filtrado información sobre el llamado escándalo 'Plebgate' que involucraba a un ministro del gobierno.
El tribunal que conoce el caso de Kearney es parte de un análisis más amplio sobre la legalidad y supervisión de las tácticas de vigilancia utilizadas por las agencias de inteligencia y aplicación de la ley del Reino Unido. Los críticos han argumentado durante mucho tiempo que se ha abusado de esos poderes, con salvaguardias y supervisión judicial insuficientes para proteger las libertades civiles y de prensa.
A medida que avance el caso, probablemente arrojará más luz sobre el mundo secreto de la recopilación de inteligencia interna en el Reino Unido y el delicado equilibrio entre la seguridad nacional y los derechos individuales. El resultado podría tener implicaciones significativas sobre cómo se protege a los periodistas y sus fuentes en el futuro.


