El expresidente filipino Duterte se enfrenta a una investigación de la CPI por la mortífera guerra contra las drogas

El expresidente Rodrigo Duterte acusado de crímenes contra la humanidad por supuestamente autorizar cientos de ejecuciones extrajudiciales durante su 'guerra contra las drogas' en Filipinas. La Corte Penal Internacional abre audiencia para investigar.
La Corte Penal Internacional (CPI) ha abierto una audiencia para investigar al ex presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, por crímenes contra la humanidad relacionados con su controvertida guerra contra las drogas. Duterte, que fue presidente de 2016 a 2022, está acusado de autorizar las ejecuciones extrajudiciales de cientos de presuntos traficantes y consumidores de drogas durante su iniciativa política emblemática.
La fiscalía de la CPI alega que la guerra contra las drogas de Duterte resultó en el asesinato de al menos 12.000 personas, y muchas más están desaparecidas. Los fiscales argumentan que esto constituye crímenes contra la humanidad, una acusación que Duterte ha negado con vehemencia. El expresidente ha defendido repetidamente su represión, afirmando que era necesaria para abordar la crisis de drogas del país y mantener el orden público.
Sin embargo, grupos de derechos humanos y observadores internacionales han condenado ampliamente la guerra contra las drogas como una campaña brutal que apuntó desproporcionadamente a las comunidades empobrecidas y permitió a la policía y a los vigilantes operar con impunidad. Miles de víctimas supuestamente fueron ejecutadas sumariamente sin el debido proceso, y muchas familias quedaron sin respuestas ni justicia por la muerte de sus seres queridos.
La investigación de la CPI se abrió inicialmente en 2018, pero se suspendió en 2021 después de que el gobierno de Filipinas declarara que llevaría a cabo su propia investigación sobre los asesinatos de la guerra contra las drogas. Sin embargo, la fiscalía de la CPI ha reanudado su investigación, argumentando que los esfuerzos de Filipinas fueron insuficientes y que el tribunal tiene competencia para intervenir.
Duterte ha prometido no cooperar nunca con la CPI, argumentando que la corte no tiene jurisdicción sobre Filipinas. También ha amenazado con arrestar a los investigadores de la CPI si ingresan al país. El expresidente sostiene que las acciones de su administración fueron legales y necesarias para abordar el problema de las drogas en la nación, a pesar de la abrumadora evidencia de abusos a los derechos humanos.
La audiencia de la CPI marca un avance significativo en la batalla legal en curso sobre la controvertida guerra contra las drogas de Duterte. La decisión del tribunal podría tener implicaciones de largo alcance, no sólo para el ex presidente sino también para el futuro de la rendición de cuentas y los derechos humanos en Filipinas. A medida que se desarrollen los procedimientos, el mundo seguirá de cerca para ver si se hará justicia para las víctimas y sus familias.
Fuente: Deutsche Welle


