El fraude y los engaños alimentan la caída del comercio con China en medio de la guerra arancelaria

A medida que aumentan los aranceles entre Estados Unidos y China, las importaciones desde China se desploman, pero gran parte del cambio parece impulsado por esquemas contables y fraude comercial más que por cambios reales en el comercio.
La guerra comercial en curso entre Estados Unidos y China ha provocado una disminución dramática de las importaciones desde China. Sin embargo, un examen más detenido revela que gran parte de esta disminución no es el resultado de cambios genuinos en los patrones comerciales, sino más bien de la proliferación de trucos contables y fraudes descarados. El fraude comercial y los trucos contables se han vuelto cada vez más comunes a medida que importadores y exportadores buscan evitar los elevados aranceles impuestos por ambos gobiernos.
Según los analistas, los miles de millones de dólares en cambios reportados en las importaciones estadounidenses desde China probablemente sean el resultado de estas prácticas engañosas y no de fuerzas económicas reales. Los importadores pueden estar reclasificando mercancías falsamente para evitar tasas arancelarias más altas, mientras que los exportadores podrían estar usando tácticas como la sobrefacturación para que parezca que están cruzando la frontera menos productos de los que realmente son.
"Definitivamente se está produciendo una farsa", afirmó Chad Bown, investigador principal del Instituto Peterson de Economía Internacional. "Los datos no reflejan lo que realmente está sucediendo". Bown y otros expertos señalan que la escala del fraude comercial hace que sea extremadamente difícil obtener una imagen precisa del verdadero impacto de los aranceles.
La proliferación de estas prácticas engañosas pone de relieve los desafíos que enfrentan los formuladores de políticas y los funcionarios comerciales mientras intentan navegar la guerra comercial cada vez mayor entre las dos economías más grandes del mundo. Con miles de millones de dólares potencialmente oscurecidos a través de medios fraudulentos, se vuelve aún más difícil evaluar las consecuencias económicas reales de los aranceles y diseñar políticas efectivas en respuesta.
"Lo que estamos viendo es un caso clásico de gente jugando con el sistema", afirmó Mary Lovely, profesora de economía en la Universidad de Syracuse. "Mientras existan incentivos, con grandes aranceles en juego, la tentación de hacer trampa será muy fuerte". Lovely y otros expertos advierten que combatir este fraude comercial requerirá un esfuerzo multilateral concertado que involucre tanto a los gobiernos como al sector privado.
Hasta que esos esfuerzos ganen impulso, el verdadero impacto de la disputa comercial entre Estados Unidos y China seguirá oscurecido por una creciente red de engaños y trucos contables. Los responsables de las políticas seguirán luchando por comprender plenamente las realidades económicas sobre el terreno, lo que hará cada vez más difícil elaborar respuestas eficaces al cambiante panorama comercial.
Fuente: The New York Times


