Cómo la sed de energía de la IA está impulsando el auge de las plantas de gas natural

Las megaempresas de tecnología están recurriendo al gas natural para alimentar sus centros de datos de inteligencia artificial. Pero a medida que las emisiones aumentan, los expertos advierten que esto podría tener graves consecuencias ambientales.
La demanda insaciable de potencia informática para impulsar el rápido avance de la inteligencia artificial ha llevado a algunas de las empresas tecnológicas más grandes del mundo a tomar una decisión preocupante: están construyendo nuevas e inmensas plantas de energía de gas natural para mantener sus centros de datos en funcionamiento.
Gigantes de la industria como Meta, Microsoft y Google están redoblando su apuesta por el gas natural como fuente de energía primaria para su creciente infraestructura de IA. Si bien los beneficios a corto plazo de una energía barata y confiable son claros, los expertos advierten que esta estrategia podría tener graves consecuencias ambientales a largo plazo que estas empresas podrían llegar a lamentar.
Las razones detrás de esta tendencia no son difíciles de entender. A medida que los modelos de IA se vuelven exponencialmente más complejos y consumen más energía, las demandas de electricidad de los centros de datos que los ejecutan se han disparado. Según la Agencia Internacional de Energía, el uso de energía de los centros de datos globales creció un 15 % solo en 2021, y se prevé que continúe aumentando rápidamente en los próximos años.
Para los gigantes tecnológicos que buscan mantener su ventaja competitiva en la carrera armamentista de la IA, el gas natural se ha convertido en una solución atractiva. Los suministros abundantes, los precios relativamente bajos y la capacidad de aumentar rápidamente la producción han hecho del gas natural una opción atractiva para satisfacer las voraces necesidades de energía de sus centros de datos de inteligencia artificial.
Pero esta estrategia tiene un alto costo ambiental. El gas natural es un combustible fósil que, cuando se quema, libera cantidades significativas de emisiones de gases de efecto invernadero, incluidos dióxido de carbono y metano, dos de los principales impulsores del cambio climático. Los expertos advierten que la proliferación de plantas de energía de gas natural para alimentar los centros de datos de IA podría socavar los esfuerzos globales para reducir las emisiones y mitigar los impactos del calentamiento global.
Fuente: TechCrunch


