Cómo los sistemas de alerta temprana detectaron la crisis del SIDA

Experto revela cómo los sistemas federales de vigilancia de enfermedades detectaron los primeros casos de sida en 1981 y por qué su desmantelamiento pone en riesgo la salud pública.
El viernes, la oficina de personal presidencial emitió avisos de despido a varios miembros de la Junta Nacional de Ciencias, un hecho que amenaza con socavar significativamente los esfuerzos críticos de vigilancia de la salud pública en todo el país. Esta acción genera serias preocupaciones entre los profesionales médicos y los expertos en salud pública que han dependido de una sólida infraestructura científica federal durante décadas para identificar y responder a las amenazas emergentes para la salud.
El momento de estas terminaciones es particularmente preocupante si se considera la importancia histórica de los sistemas federales de alerta temprana en la lucha contra las principales crisis de salud. En junio de 1981, cuando era un joven especialista en neumología en uno de los tres hospitales de Los Ángeles, fui testigo de primera mano de la identificación de los primeros cinco casos de una neumonía inusual en hombres jóvenes previamente sanos. Estos casos, que en última instancia se identificarían como el comienzo de la epidemia de SIDA, se detectaron inicialmente mediante una cuidadosa observación clínica y la notificación a las autoridades de salud pública.
En ese momento crítico de la historia médica, el vehículo principal para comunicar estos hallazgos inusuales fue el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad (MMWR), un boletín pequeño y denso que los Centros para el Control de Enfermedades habían estado publicando constantemente todas las semanas desde 1952. Esta publicación sirvió como columna vertebral de vigilancia de enfermedades en Estados Unidos, lo que permite a médicos, investigadores y funcionarios de salud pública mantenerse informados sobre las amenazas emergentes para la salud. Para mis colegas y para mí, leer sobre estos casos en MMWR proporcionó una señal temprana de que algo inusual estaba sucediendo en nuestras poblaciones de pacientes.

