Orban de Hungría fue derrotado, pero el orbanismo perdura en toda Europa

El derrocamiento de Viktor Orban en Hungría no ha detenido el auge de la política nacionalista iliberal que se extiende por toda la UE. Explore cómo los valores fundamentales del orbanismo persisten a pesar de la derrota electoral.
orbanismo, la ideología política autoritaria defendida por el ex primer ministro húngaro Viktor Orban, puede haber sufrido una derrota en las urnas, pero su influencia sigue resonando en toda Europa. La dimisión de Orban no señala el fin de las fuerzas nacionalistas y antidemocráticas que han ganado fuerza en la región.
El partido Fidesz de Orban fue derrocado en las elecciones húngaras de abril de 2022, lo que supuso un duro golpe al tipo de gobierno populista y iliberal que había cultivado durante la última década. Sin embargo, los factores subyacentes que permitieron el ascenso del orbanismo (las propias tendencias de la UE hacia el militarismo y el autoritarismo) siguen firmemente arraigados.
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En todo el continente, los movimientos nacionalistas y de extrema derecha han ganado una influencia cada vez mayor, aprovechando las ansiedades económicas, la xenofobia y la desilusión con el establishment político tradicional. Polonia, Italia y Francia han visto el ascenso de figuras al estilo Orban, que defienden políticas nativistas, erosionan las normas democráticas y consolidan el poder.
La propia UE ha sido criticada por no abordar adecuadamente el surgimiento de democracias iliberales dentro de sus propias fronteras. Su respuesta al régimen autoritario de Orban -incluida la retención de fondos- fue vista por muchos como demasiado poca y demasiado tarde. Esta supuesta inacción no ha hecho más que envalentonar a los defensores del orbanismo, que ven a la UE como una institución impotente incapaz de frenar la marea del sentimiento nacionalista.
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Además, la propia política exterior dura de la UE y su énfasis en el poder militar han proporcionado un terreno fértil para el mensaje del orbanismo. El alineamiento de Orban con el presidente ruso Vladimir Putin y su escepticismo hacia las sanciones de la UE a Rusia han resonado entre quienes ven las ambiciones geopolíticas del bloque como una amenaza a la soberanía nacional.
Mientras el mundo lidia con la guerra en Ucrania en curso y los reverberantes desafíos económicos y de seguridad, el espectro del orbanismo continúa acechando. La derrota de Orban en Hungría puede ser una victoria simbólica, pero las fuerzas subyacentes que impulsaron su ascenso siguen siendo una fuerza potente en la política europea.
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Para desmantelar verdaderamente la ideología del orbanismo, la UE y sus estados miembros deben enfrentar los déficits democráticos, las desigualdades económicas y los sentimientos nacionalistas profundamente arraigados que han generado terreno fértil para su crecimiento. Las meras derrotas electorales no serán suficientes para erradicar el impacto duradero del orbanismo en el panorama político europeo.
Fuente: Al Jazeera


