Comienzan las audiencias de la CPI mientras estallan las protestas por el exlíder filipino Duterte

Activistas marchan frente a la CPI mientras la corte internacional celebra audiencias sobre acusaciones de crímenes contra la humanidad bajo la administración del ex presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte.
Cuando la Corte Penal Internacional (CPI) comenzó las audiencias sobre acusaciones de crímenes contra la humanidad cometidos bajo la administración del ex presidente filipino Rodrigo Duterte, activistas de derechos humanos salieron a las calles para expresar su oposición. Los manifestantes, que se reunieron frente a la sede de la CPI en La Haya, Países Bajos, condenaron la sangrienta guerra contra las drogas de Duterte, que se cobró miles de vidas durante su mandato de seis años.
Duterte, quien fue presidente de Filipinas de 2016 a 2022, está acusado de orquestar una campaña despiadada contra traficantes y consumidores de drogas que resultó en la ejecución extrajudicial de unas 6.000 a 30.000 personas. La investigación preliminar de la CPI, iniciada en 2018, encontró bases razonables para creer que los crímenes contra la humanidad se cometieron como parte de la llamada "guerra contra las drogas".
{{IMAGE_PLACEHOLDER}}Los manifestantes frente a la CPI portaban pancartas y coreaban consignas denunciando las acciones de Duterte, exigiendo responsabilidad y justicia para las víctimas de la guerra contra las drogas. "Estamos aquí para exigir que la CPI tome medidas contra Duterte y sus secuaces", dijo Ellecer Carlos, activista de derechos humanos y portavoz del grupo "Rise Up for Life and for Rights". Y añadió: "El pueblo filipino merece que los responsables de los asesinatos sean llevados ante la justicia".
El examen preliminar de la situación en Filipinas por parte de la CPI es un paso crucial en el proceso judicial. Si el tribunal finalmente determina que se cometieron crímenes contra la humanidad, Duterte y otros funcionarios podrían enfrentar un procesamiento en la CPI, que tiene jurisdicción sobre los crímenes internacionales más graves.
{{IMAGE_PLACEHOLDER}}Duterte ha negado con vehemencia las acusaciones y desestimado la investigación de la CPI como una "pérdida de tiempo y recursos". También ha retirado a Filipinas del Estatuto de Roma, el tratado que estableció la CPI, en un aparente intento de evitar el procesamiento. Sin embargo, la CPI mantiene jurisdicción sobre los crímenes cometidos mientras el país aún era miembro, lo que incluye el período de la presidencia de Duterte.
Las audiencias en la CPI son el primer paso de un largo y complejo proceso legal que, en última instancia, podría responsabilizar a Duterte y otros funcionarios por los presuntos abusos de los derechos humanos cometidos durante la guerra contra las drogas. Los manifestantes frente al tribunal están decididos a garantizar que se escuchen las voces de las víctimas y que se haga justicia.
{{IMAGE_PLACEHOLDER}}Mientras continúen los procedimientos de la CPI, la atención mundial seguirá puesta en Filipinas y el legado de la controvertida presidencia de Duterte. El resultado de este caso podría tener implicaciones de gran alcance para el estado de derecho y la protección de los derechos humanos en el país y más allá.
Fuente: Al Jazeera


