Sitios icónicos del Patrimonio Mundial dañados en ataques aéreos de Irán

Los ataques contra Irán alcanzaron lugares históricos como el Palacio de Golestán, devastando tesoros culturales a medida que aumentan las tensiones en la región.
En un giro preocupante de los acontecimientos, varios de los emblemáticos sitios del Patrimonio Mundial de Irán han sufrido daños debido a los recientes ataques aéreos en el país. Una de las víctimas más importantes es el Palacio de Golestán en Teherán, un impresionante complejo real del siglo XIX que ha sido inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2013.
Según los funcionarios, el palacio sufrió daños considerables cuando un ataque israelí a una comisaría de policía cercana provocó una lluvia de escombros y metralla sobre el sitio histórico. Los azulejos ornamentados, los vitrales y otras características arquitectónicas que hacen del Palacio de Golestán un tesoro cultural se vieron afectados por el ataque.
Si bien aún se está evaluando el alcance total del daño, el ataque ha provocado indignación internacional y preocupación por la protección del patrimonio cultural de Irán en medio de tensiones crecientes. El Palacio de Golestán es solo uno de varios sitios del Patrimonio Mundial en Irán que ahora se han visto atrapados en el fuego cruzado.
Otros lugares notables que, según se informa, han sufrido daños incluyen la ciudad histórica de Yazd, conocida por su distintiva arquitectura de adobe, así como las antiguas ruinas de Persépolis, la capital ceremonial del Imperio aqueménida. Estos sitios no solo son amados por los iraníes, sino que también atraen a millones de visitantes de todo el mundo cada año, lo que hace que su preservación sea una preocupación global.
Los ataques al patrimonio cultural de Irán llegan en un momento particularmente sensible, mientras el país atraviesa tensiones intensificadas con Israel y otras potencias regionales. Los conservacionistas y expertos culturales instan a todas las partes involucradas a actuar con moderación y priorizar la protección de estos tesoros irremplazables.
Fuente: The New York Times


