Las tensiones entre Irán y Rusia provocan temores de una crisis alimentaria mundial

Los expertos advierten que el conflicto actual entre Irán y Occidente podría plantear amenazas a largo plazo a la seguridad alimentaria mundial, con posibles efectos dominó en los precios de las materias primas y las cadenas de suministro.
Las crecientes tensiones de Irán con Occidente han generado preocupaciones de que el conflicto pueda tener consecuencias duraderas para la seguridad alimentaria global. Las Naciones Unidas han advertido que el impacto podría extenderse mucho más allá de la crisis inmediata, perturbando potencialmente los mercados de commodities y las cadenas de suministro en todo el mundo.
Como uno de los mayores productores y exportadores de productos agrícolas clave del mundo como trigo y cebada, Irán desempeña un papel crucial en el comercio mundial de alimentos. Las sanciones y posibles acciones militares podrían alterar la capacidad de Irán para producir y exportar estos productos vitales, lo que provocaría escasez y aumentos de precios en muchos países que dependen de las exportaciones iraníes.
Además, el conflicto entre Rusia y Ucrania ya ha causado una agitación importante en los mercados mundiales de cereales, con los puertos de Ucrania bloqueados y las exportaciones rusas enfrentando restricciones. Según los expertos, el impacto combinado de estas tensiones geopolíticas podría crear una "tormenta perfecta" para el suministro mundial de alimentos.
"Ya estamos viendo el comienzo de una crisis alimentaria global debido a la guerra de Ucrania", afirmó Sarah Menker, directora ejecutiva de la firma de análisis agrícola Gro Intelligence. "Si Irán se ve arrastrado a esta situación, podría tener consecuencias devastadoras que durarían años".
Las Naciones Unidas han advertido que la posible interrupción del suministro de alimentos y energía debido al conflicto entre Irán y Occidente podría tener consecuencias humanitarias "catastróficas", particularmente para las poblaciones más pobres y vulnerables del mundo.
"Esto no es sólo una cuestión regional: tiene implicaciones globales", afirmó David Beasley, director del Programa Mundial de Alimentos de la ONU. "Ya estamos viendo que los precios suben y, si esto continúa, podría empujar a millones de personas más al hambre y la pobreza".
Los expertos dicen que los responsables políticos y los líderes mundiales tendrán que trabajar rápidamente para mitigar las posibles consecuencias de las tensiones entre Irán y Occidente, incluso a través de esfuerzos diplomáticos para mantener abiertas rutas comerciales y cadenas de suministro vitales. Lo que está en juego, advierten, no podría ser mayor para las poblaciones más vulnerables del mundo.
Fuente: Al Jazeera


