Peso pesado político iraní: el ascenso de Mohammad Ghalibaf

Explore la controvertida carrera política de Mohammad Ghalibaf, una figura poderosa en Irán con estrechos vínculos militares y una compleja historia de corrupción y represión de protestas.
Mohammad Bagher Ghalibaf, un destacado político iraní, ha sido durante mucho tiempo una figura fija en el panorama político del país. Ghalibaf es ampliamente considerado como una de las figuras más influyentes de Irán, gracias a sus estrechos vínculos con el ejército y su ascenso en las filas del establishment político.
Sin embargo, la carrera de Ghalibaf también ha estado marcada por la controversia, ya que se le ha asociado con acusaciones de corrupción y su papel en la represión de protestas. A pesar de estas controversias, Ghalibaf sigue siendo una fuerza política formidable en Irán, con una cantidad significativa de poder e influencia.
Nacido en 1961 en la ciudad de Mashhad, Ghalibaf comenzó su carrera en el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), donde rápidamente ascendió de rango. Su experiencia militar y sus estrechos vínculos con el IRGC han sido un factor importante en su éxito político, ya que el IRGC ejerce una influencia considerable dentro del gobierno iraní.
Después de dejar el ejército, Ghalibaf pasó a la política y fue alcalde de Teherán de 2005 a 2017. Durante su mandato, fue acusado de varios escándalos de corrupción, incluida la malversación de fondos públicos y la adjudicación de contratos lucrativos a sus asociados.
A pesar de estas acusaciones, Ghalibaf logró mantener su influencia política e incluso se postuló para la presidencia iraní en 2005, 2013 y 2017. Si bien no tuvo éxito en sus candidaturas presidenciales, su fuerte apoyo dentro del IRGC y la facción conservadora del gobierno iraní ha asegurado que siga siendo una figura prominente en la política iraní.
Uno de los aspectos más controvertidos de la carrera de Ghalibaf es su papel en la represión de las protestas en Irán. Como alcalde de Teherán, fue responsable de la represión de las protestas del Movimiento Verde de 2009, que fueron provocadas por acusaciones de fraude en las elecciones presidenciales. Ghalibaf ha sido acusado de usar fuerza excesiva contra los manifestantes, lo que provocó el arresto y la detención de muchos activistas.
A pesar de estas controversias, Ghalibaf sigue siendo una figura poderosa en la política iraní, con potencial para dar forma al futuro del país. Su formación militar, sus conexiones políticas y su capacidad para navegar por el complejo panorama de la política iraní lo convierten en un actor formidable en la arena política del país.
Fuente: Deutsche Welle


