Las centrales eléctricas iraníes se enfrentan a posibles ataques estadounidenses a medida que aumentan las tensiones en el Estrecho

Trump amenaza con destruir las plantas de energía y la infraestructura iraníes si Irán no abre el Estrecho de Ormuz. Los expertos analizan los riesgos geopolíticos y el impacto de tales ataques.
Las tensiones en la región del Golfo Pérsico han aumentado drásticamente después de que el presidente estadounidense Donald Trump amenazara con destruir las centrales eléctricas iraníes y otras infraestructuras críticas si Irán no cumple con sus demandas de abrir el estratégicamente vital Estrecho de Ormuz. La amenaza, realizada a través de Twitter, ha generado preocupación sobre la posibilidad de una peligrosa confrontación militar entre los dos adversarios.
El ultimátum de Trump se produjo en respuesta a los informes de que Irán se había apoderado de un petrolero extranjero que pasaba por el Estrecho de Ormuz, una estrecha vía fluvial que es la principal ruta marítima para gran parte de las exportaciones de petróleo crudo del mundo. Estados Unidos ha buscado durante mucho tiempo mantener la libertad de navegación en el Estrecho, que Irán ha amenazado con perturbar en el pasado como táctica de presión.
Según los tuits del presidente, Estados Unidos atacará y destruirá plantas de energía, puentes y otras infraestructuras críticas iraníes antes de las 8 p.m. del martes si Irán no permite inmediatamente el paso a través del Estrecho. Esta amenaza representa una escalada significativa del ya tenso enfrentamiento entre los dos países.
"Si no lo abren, lo abriremos nosotros", advirtió Trump. "Les quitaremos el poder. Les quitaremos sus barcos. Les quitaremos todo". La Casa Blanca no ha proporcionado más detalles sobre los sitios u objetivos específicos que podrían verse afectados.
Los expertos advierten que un ataque estadounidense de este tipo contra la infraestructura iraní podría tener consecuencias devastadoras, tanto para el pueblo iraní como para la economía global. La red eléctrica de Irán ya está bajo presión, y la destrucción de instalaciones clave de generación y transmisión podría sumir a gran parte del país en la oscuridad e interrumpir servicios vitales.
"Esto sería un acto de guerra que podría salirse de control muy rápidamente", dijo la analista de Medio Oriente Dalia Dassa Kaye. "Las consecuencias económicas de la interrupción de los flujos de petróleo del Golfo Pérsico serían catastróficas."
Irán ha prometido responder enérgicamente a cualquier ataque estadounidense, planteando el espectro de un conflicto militar más amplio que podría atraer a otras potencias regionales. La situación sigue siendo extremadamente volátil, y ambas partes parecen intensificar su retórica y sus acciones en un peligroso juego de política arriesgada.
Mientras el mundo observa con ansiedad, el futuro del Estrecho de Ormuz y la estabilidad de Oriente Medio penden precariamente de un hilo.
Fuente: Al Jazeera


