
El cierre de la mezquita de al-Aqsa, el lugar sagrado más sensible de Jerusalén, ha provocado indignación y tristeza entre los fieles palestinos durante las celebraciones del Eid.
Por primera vez desde 1967, la mezquita de al-Aqsa, el lugar sagrado más sensible de Jerusalén, estará cerrada al final del Ramadán el viernes, dejando a los fieles palestinos profundamente entristecidos e indignados. La medida se considera parte de una estrategia israelí más amplia para aprovechar las tensiones de seguridad y endurecer las restricciones de acceso al complejo sagrado.
El viernes por la mañana, cientos de fieles se vieron obligados a orar fuera de la Ciudad Vieja, mientras la policía israelí bloqueaba las entradas al lugar. Esta decisión ha provocado una ola de frustración y decepción entre la comunidad musulmana, que ve la mezquita de al-Aqsa como uno de los lugares más sagrados del Islam.
Fuente: The Guardian