El poderoso jefe militar de Myanmar busca la presidencia después del golpe

El líder militar de Myanmar, general Min Aung Hlaing, está consolidando su poder y acercándose a convertirse oficialmente en presidente del país después de orquestar un golpe de estado que derrocó al gobierno democráticamente elegido.
El poderoso jefe militar de Myanmar general. Min Aung Hlaing está fortaleciendo su control del poder y está tomando medidas para convertirse oficialmente en presidente del país después de orquestar un golpe de estado que derrocó al gobierno elegido democráticamente en 2021. Se cree ampliamente que el general de alto rango, que dirigió la toma militar del poder, ha codiciado la presidencia durante años y ahora está tomando medidas para consolidar su control sobre la nación del sudeste asiático.
Desde el golpe, Min Aung Hlaing ha disuelto la comisión electoral del país y ha convocado nuevas elecciones, que se espera que estén muy manipuladas a su favor. El ejército también ha reprimido a los manifestantes a favor de la democracia, y las fuerzas de seguridad han matado a cientos de civiles en una brutal represión de la disidencia.
{{IMAGE_PLACEHOLDER}}A pesar de la condena y las sanciones internacionales, Min Aung Hlaing parece decidido en su búsqueda de la presidencia. El ejército ha reforzado su control sobre instituciones gubernamentales clave y está tomando medidas para consolidar su poder mediante una serie de cambios legales y constitucionales.
Los analistas dicen que el camino de Min Aung Hlaing hacia la presidencia se ve favorecido por el papel dominante del ejército en el sistema político de Myanmar, que estaba consagrado en la constitución del país incluso antes del golpe. Los militares conservan una influencia significativa sobre el gobierno, la economía y los procesos clave de toma de decisiones.
{{IMAGE_PLACEHOLDER}}La medida de Min Aung Hlaing para solidificar su control sobre el país ha generado preocupación entre los activistas prodemocracia y la comunidad internacional, que temen que consolide aún más el gobierno militar y socave cualquier perspectiva de un retorno al gobierno civil. La situación en Myanmar sigue siendo muy volátil, y el país sigue lidiando con las secuelas del golpe y las luchas en curso de su pueblo por la libertad y la democracia.
Fuente: The New York Times


