El pionero de la NBA Jason Collins muere después de una batalla contra un tumor cerebral

Jason Collins, el primer jugador activo de la NBA abiertamente gay que salió del armario en 2013, falleció tras una valiente batalla contra el cáncer cerebral.
Jason Collins, el innovador jugador de la NBA que hizo historia al convertirse en el primer jugador activo abiertamente gay de la liga, ha muerto tras una prolongada batalla contra un tumor cerebral. El pívot de 213 centímetros, cuya valiente decisión de revelar públicamente su orientación sexual en 2013 transformó el baloncesto profesional e inspiró a innumerables personas en todo el mundo, falleció tras luchar contra la agresiva enfermedad. Su muerte marca el final de una era que cambió para siempre el panorama de los deportes y la representación LGBTQ+ en el atletismo profesional.
El anuncio de Collins en mayo de 2013 conmocionó a la NBA y al mundo del deporte en general, convirtiéndolo en un ícono instantáneo para los atletas LGBTQ+ de todo el mundo. Su decisión de salir del armario mientras todavía jugaba activamente en la liga no tenía precedentes en ese momento, y demostró un coraje notable durante una era en la que la homofobia seguía prevaleciendo en los deportes profesionales. El pívot de 7 pies ya se había consolidado como un respetable jugador defensivo y reboteador a lo largo de su carrera, pero el reconocimiento público de su sexualidad lo elevó a un nivel de importancia que trascendió las estadísticas del baloncesto y los anillos de campeonato.
A lo largo de su carrera profesional, Collins jugó para múltiples franquicias de la NBA, incluidas los Philadelphia 76ers, Boston Celtics, Washington Wizards, Atlanta Hawks y Brooklyn Nets. Su versatilidad como centro de mentalidad defensiva lo convirtió en un activo valioso para varios equipos, aunque nunca fue considerado un jugador estrella en términos de capacidad anotadora. A pesar de su moderada producción estadística, Collins se ganó el respeto de sus compañeros, entrenadores y oponentes por su profesionalismo, ética de trabajo y carácter tanto dentro como fuera de la cancha. Sus contribuciones al juego se extendieron mucho más allá de la cancha de baloncesto, ya que se convirtió en un símbolo de aceptación e inclusión en los deportes profesionales.
Fuente: Al Jazeera


