Las enfermeras huyen de Estados Unidos bajo Trump y eligen pastos más verdes en Canadá

Cientos de enfermeras estadounidenses abandonan Estados Unidos en busca de mejores salarios, beneficios y condiciones laborales en Canadá mientras las políticas y la retórica de Trump las ahuyentan.
A raíz de las controvertidas políticas y la retórica divisiva del presidente Trump, cientos de enfermeras estadounidenses han tomado la decisión de abandonar los Estados Unidos y buscar nuevas oportunidades en Canadá. Este éxodo masivo de profesionales de la salud ha resultado en un aumento masivo en el número de enfermeras estadounidenses que solicitaron con éxito una licencia en Columbia Británica, y más de 1000 se mudaron desde abril.
Enfermeras como Brandy Frye y Susan Fleishman, que dejaron sus trabajos de larga data en los EE. UU. el año pasado, citan una variedad de factores que las llevaron a elegir Canadá en lugar de los EE. UU. La insatisfacción con las políticas de Trump, así como la promesa de mejores salarios, beneficios y condiciones laborales, han jugado un papel en su decisión de realizar la mudanza transfronteriza.
Los datos muestran claramente un aumento dramático en el número de enfermeras estadounidenses que buscan una licencia en Columbia Británica, y la provincia informó un enorme aumento del 1000 % en las solicitudes desde abril. Esta afluencia de trabajadores de la salud estadounidenses es un testimonio del creciente atractivo del sistema de salud de Canadá y las condiciones de deterioro que enfrentan muchas enfermeras en los Estados Unidos bajo la administración actual.
Si bien la pérdida de personal de enfermería experimentado es preocupante para el sistema de salud de EE. UU., la afluencia de talento estadounidense es una bendición para Canadá. Enfermeras como Frye y Fleishman aportan una gran cantidad de conocimientos y experiencia que fortalecerán la ya sólida infraestructura sanitaria de Columbia Británica. Además, sus decisiones de abandonar Estados Unidos sirven como llamada de atención para que los responsables políticos estadounidenses aborden los problemas de larga data que continúan expulsando a los trabajadores de la salud del país.
La migración masiva de enfermeras estadounidenses a Canadá es sólo un ejemplo de la fuga de cerebros más amplia que enfrenta Estados Unidos, a medida que profesionales calificados buscan pastos más verdes en el extranjero. Desde trabajadores tecnológicos hasta científicos, la retórica y políticas antiinmigrantes de la administración Trump han creado un entorno cada vez más hostil hacia las personas con talento, impulsándolos a buscar oportunidades en países más acogedores.
Mientras Estados Unidos lidia con las implicaciones de este éxodo de trabajadores de la salud, las historias de enfermeras como Brandy Frye y Susan Fleishman sirven como un poderoso recordatorio de que la hierba, de hecho, puede ser más verde al otro lado de la frontera. Para quienes buscan mejores salarios, beneficios y condiciones laborales, así como un entorno más inclusivo y solidario, Canadá puede resultar ser la respuesta.
Fuente: NPR


