Los beneficiarios de asistencia nutricional cuestionan las prohibiciones de bebidas azucaradas

Los beneficiarios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) en varios estados demandan al USDA por la prohibición de utilizar los beneficios para comprar refrescos, bebidas energéticas y otros artículos azucarados.
En un desafío legal histórico, los beneficiarios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) han presentado una demanda contra el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) por la prohibición de usar sus beneficios para comprar bebidas azucaradas y otros artículos no saludables. El USDA ha aprobado exenciones en 22 estados, que prohíben a los participantes de SNAP utilizar sus beneficios para comprar refrescos, bebidas energéticas, dulces y otros postres preparados.
Los demandantes argumentan que estas restricciones limitan injustamente sus opciones dietéticas y su acceso a sustento asequible. Sostienen que las prohibiciones afectan desproporcionadamente a las familias de bajos ingresos y perpetúan las disparidades de salud al impedirles comprar ciertos artículos disponibles para compradores que no participan en SNAP.
"Este es un claro ejemplo de cómo el gobierno se extralimita y dicta lo que los pobres pueden y no pueden comer", dijo Jessica Bartley, una de las principales demandantes de la demanda. "Tenemos derecho a tomar nuestras propias decisiones nutricionales, como todos los demás."
Los partidarios de las prohibiciones argumentan que son necesarias para fomentar hábitos alimentarios más saludables y reducir la carga de enfermedades relacionadas con la dieta como obesidad, diabetes y enfermedades cardíacas entre las poblaciones de bajos ingresos. Sin embargo, los críticos responden que tales restricciones privan a los beneficiarios de SNAP de autonomía personal y pueden estigmatizarlos aún más.
"Los beneficios de SNAP están destinados a brindar asistencia nutricional, no a controlar las elecciones dietéticas de las personas", dijo Samantha Martínez, una organizadora comunitaria involucrada en la demanda. "Estas prohibiciones son paternalistas y no hacen nada para abordar las causas fundamentales de la mala salud en las comunidades desatendidas".
La batalla legal es el último frente en el debate en curso sobre el papel apropiado del gobierno en la regulación de las opciones alimentarias de los estadounidenses de bajos ingresos. A medida que el caso avance en los tribunales, probablemente tendrá implicaciones de gran alcance para el futuro del programa SNAP y la salud de millones de ciudadanos vulnerables.
Fuente: The New York Times


