Papúa Nueva Guinea emite prohibición de pesca tras muertes de marinos

Las autoridades de PNG advierten contra la pesca en Nueva Irlanda tras el descubrimiento de metales en muestras de agua en medio de informes de muertes masivas de vida marina.
El gobierno de Papúa Nueva Guinea ha emitido una advertencia urgente a las comunidades costeras, prohibiendo las actividades pesqueras en áreas designadas de la provincia de Nueva Irlanda luego de descubrimientos alarmantes de contaminación por metales en muestras de agua locales. El aviso se produce después de meses de informes preocupantes de residentes que han sido testigos de un número sin precedentes de peces muertos y otros organismos marinos arrastrados a la costa a lo largo de la costa de la isla, lo que llevó a las autoridades ambientales y de salud a iniciar investigaciones exhaustivas sobre las posibles causas de esta crisis ecológica.
El 7 de mayo, la ministra de Pesca, Jelta Wong, anunció que las pruebas preliminares realizadas por un laboratorio independiente habían detectado la presencia de varios metales en muestras de agua extraídas de las aguas más severamente zonas afectadas, particularmente alrededor de la aldea de Kafkaf y la región de la laguna Larairu en Nueva Irlanda, que se encuentra en la parte oriental del archipiélago de Papua Nueva Guinea. El descubrimiento representa una importante preocupación ambiental para la provincia, que durante mucho tiempo ha dependido de sus recursos marinos para su sustento y desarrollo económico. Los resultados de las pruebas han impulsado la acción inmediata de las autoridades provinciales y nacionales para prevenir posibles riesgos para la salud de la población humana.
La investigación sobre las muertes de vida marina comenzó varios meses antes, cuando los residentes comenzaron a informar cantidades inusuales de peces y otras criaturas marinas que aparecían muertos o morían en aguas costeras y eran arrastrados a las playas de toda la región. Estas observaciones iniciales despertaron preocupación entre las comunidades pesqueras locales y los monitores ambientales, lo que llevó a solicitudes formales de investigación científica y análisis de la calidad del agua en las áreas afectadas. La acumulación de informes de múltiples pueblos y zonas de pesca sugirió un problema generalizado en lugar de un incidente aislado.


