Poderosas fotografías de esclavos encuentran un hogar permanente y ponen fin a la disputa de Harvard

La lucha de décadas de Tamara Lanier para recuperar las fotografías de esclavitud de su familia de la Universidad de Harvard ha llegado a un final victorioso. Las imágenes ahora tienen un "lugar de descanso final" en el Museo Internacional Afroamericano.
Después de una larga y ardua batalla, las poderosas fotografías de esclavos en el centro de una disputa entre Tamara Lanier y la Universidad de Harvard han encontrado un hogar permanente. Los raros daguerrotipos, que representan a Renty y su hija Delia, africanos esclavizados obligados a posar desnudos para un estudio racista en la década de 1850, se exhibirán en el Museo Internacional Afroamericano en Charleston, Carolina del Sur.
Lanier, quien dice ser descendiente directa de Renty, ha estado luchando durante años para que las inquietantes imágenes regresen a su familia. Acusó a Harvard de lucrarse con las fotografías de esclavos ignorando su dolorosa historia. Ahora, la universidad ha aceptado prestar las fotografías al museo, dándoles un "lugar de descanso final" permanente donde puedan ser honradas y contextualizadas adecuadamente.
"Este es un hito realmente importante", afirmó el Dr. Tonya Matthews, presidenta del Museo Internacional Afroamericano. "Estas imágenes han recorrido un largo y arduo viaje y ahora tienen un hogar". El museo planea exhibir las fotografías junto con materiales educativos que arrojen luz sobre la naturaleza deshumanizadora del estudio racista para el que fueron creadas.
La batalla legal de Lanier con Harvard se ha prolongado durante más de tres años, y la universidad se negó repetidamente a devolver las fotografías o reconocer la conexión de su familia con ellas. Pero ahora la situación ha cambiado: Harvard ha llegado a un acuerdo por el que las imágenes se alojarán permanentemente en el nuevo museo.
"Esta es una victoria increíble, no sólo para mi familia, sino para todos nosotros a quienes nos han robado la historia", dijo Lanier. "Estuvieron fuera de nuestro alcance durante mucho tiempo, pero ahora pueden servir como una poderosa herramienta para la educación y la curación". El museo planea exhibir las fotografías en un lugar destacado, para garantizar que no se olvide su inquietante legado.
El viaje de las imágenes de Renty y Delia ha sido largo y arduo, pero su lugar de descanso final garantizará que su historia se cuente con la gravedad y el respeto que merece. Este acuerdo representa un importante paso adelante en el esfuerzo continuo por tener en cuenta la dolorosa historia de la esclavitud en Estados Unidos.
Fuente: The New York Times


