¿Guerra religiosa o conflicto político? Analizando la narrativa entre Estados Unidos e Israel

Los expertos examinan cómo Estados Unidos e Israel están enmarcando el conflicto en curso como una guerra religiosa y las posibles consecuencias de esta narrativa.
A medida que aumentan las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha surgido una narrativa preocupante: que el conflicto actual se está enmarcando como una guerra religiosa, con matices apocalípticos. Informes recientes indican que a las tropas estadounidenses se les ha dicho que la guerra tiene como objetivo provocar el fin de los tiempos bíblicos y el Armagedón.
Este marco es profundamente problemático, según eruditos religiosos y analistas geopolíticos. Al plantear el conflicto en términos religiosos, Estados Unidos e Israel corren el riesgo de inflamar aún más las tensiones y potencialmente atraer a otras facciones religiosas o grupos extremistas. Además, esta narrativa simplifica demasiado los complejos factores políticos y económicos en juego.
"Estados Unidos e Israel tienen un gran interés en presentar esto como un choque de civilizaciones, una guerra santa entre el Islam y Occidente", explica el Dr. Sarah Leah Whitson, directora de la división de Oriente Medio y Norte de África de Human Rights Watch. "Pero la realidad es mucho más complicada. Se trata fundamentalmente de un conflicto político y geopolítico, con profundas raíces en la historia de la región".
De hecho, las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán surgen de una red de factores, incluido el conflicto palestino-israelí, el programa nuclear de Irán y la rivalidad geopolítica por la influencia en Medio Oriente. Al enmarcarla como una guerra religiosa, Estados Unidos e Israel pueden estar intentando conseguir apoyo nacional e internacional para sus posiciones, así como demonizar a sus oponentes.
Sin embargo, este enfoque conlleva riesgos importantes. "Si reduces esto a un conflicto religioso, estás ignorando los muy reales agravios políticos, económicos y sociales que están provocando gran parte del malestar en la región", advierte el Dr. Mehrzad Boroujerdi, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Syracuse. "Eso podría provocar aún más inestabilidad y violencia, ya que la gente siente que no se abordan sus preocupaciones".
En última instancia, los expertos coinciden en que es necesario un enfoque equilibrado matizado que reconozca los factores complejos en juego para reducir las tensiones y trabajar hacia una resolución pacífica. Enmarcar el conflicto como una guerra religiosa, advierten, sólo puede servir para afianzar aún más las divisiones y hacer que una solución diplomática sea aún más difícil de alcanzar.
Mientras el mundo observa cómo se desarrolla la situación, es crucial que las realidades políticas y geopolíticas no queden oscurecidas por la retórica religiosa y las narrativas apocalípticas. Sólo abordando las causas profundas del conflicto se podrá lograr una paz duradera.
Fuente: Al Jazeera

