Salvar un satélite vital de la NASA: una misión de rescate comercial pionera

Un observatorio único de la NASA, el Telescopio Swift, está saliendo de órbita. Descubra cómo un equipo comercial está interviniendo para estabilizar su órbita y ampliar su misión.
Broomfield, Colorado — Una de las misiones astronómicas más antiguas de la NASA, el Observatorio Swift de Neil Gehrels, ha estado fuera de servicio durante más de un mes mientras los científicos esperan la llegada de una misión de rescate robótica pionera.
La nave espacial de 21 años se está saliendo de órbita y los funcionarios de la NASA creen que vale la pena salvarla, por el precio correcto. Swift no es una misión astronómica emblemática como Hubble o Webb, por lo que no se habla de enviar astronautas ni de gastar cientos de millones de dólares en una expedición de rescate. El Hubble fue mejorado por cinco misiones del transbordador espacial, y el multimillonario y astronauta comercial Jared Isaacman, ahora administrador de la NASA, propuso una misión financiada con fondos privados para dar servicio al Hubble en 2022, pero la agencia rechazó la idea.
Swift puede ser un objetivo más adecuado para una misión de rescate comercial, la primera en su tipo. Su construcción, lanzamiento y operación han costado aproximadamente 500 millones de dólares (ajustados a la inflación), pero es significativamente menos costoso que el Hubble, por lo que las consecuencias de un rescate fallido serían mucho menos graves. En septiembre pasado, la NASA otorgó a una empresa llamada Katalyst Space Technologies un contrato de 30 millones de dólares para construir y lanzar rápidamente un satélite comercial para estabilizar la órbita de Swift y ampliar su misión.
El Observatorio Swift es un satélite único de la NASA que ha desempeñado un papel vital en el estudio de los estallidos de rayos gamma, algunos de los eventos más poderosos y misteriosos del universo. Fue lanzado en 2004 y ha estado en funcionamiento durante más de dos décadas, superando con creces su misión original de dos años. Sin embargo, el envejecimiento de los sistemas del satélite ha provocado que se salga gradualmente de su órbita prevista, amenazando su funcionamiento continuo.
Para abordar este problema, a Katalyst Space Technologies se le ha encomendado la tarea de desarrollar un satélite comercial que pueda encontrarse con Swift y utilizar su propio sistema de propulsión para estabilizar la órbita del observatorio. Este enfoque innovador representa un cambio significativo en la forma en que la NASA gestiona su obsoleta flota de satélites, dejando de depender únicamente de misiones financiadas por el gobierno y adoptando el potencial de las soluciones del sector privado.
El equipo de Katalyst tiene solo unos meses para diseñar, construir y lanzar su satélite de rescate, un cronograma notablemente ajustado. Su misión es alcanzar a Swift y acoplarse a la vieja nave espacial, utilizando un brazo robótico especializado para agarrarla y tomar el control de su órbita. Si tiene éxito, esto no sólo salvaría el Observatorio Swift sino que también allanaría el camino para futuras misiones de mantenimiento y rescate de satélites comerciales.
Hay mucho en juego, ya que el Observatorio Swift ha realizado numerosos descubrimientos importantes a lo largo de su vida, incluida la detección de estallidos de rayos gamma de corta duración y el estudio de la formación de agujeros negros. Perder este valioso activo sería un duro golpe para la comunidad científica. El equipo de Katalyst está trabajando incansablemente para garantizar un rescate exitoso y asegurar el futuro de este satélite único de la NASA.
La misión de rescate del Observatorio Swift representa una nueva era de asociaciones público-privadas en la exploración espacial. Mientras la NASA y otras agencias espaciales enfrentan los desafíos de mantener flotas de satélites envejecidas, el éxito de esta misión podría abrir la puerta a una mayor participación comercial en las operaciones de servicio y rescate de satélites. La capacidad de intervenir de forma rápida y rentable para salvar valiosos activos científicos podría tener implicaciones de gran alcance para el futuro de la exploración y la investigación espaciales.
Fuente: Ars Technica


