Los crecientes precios del combustible paralizan al Sur Global: Pakistán, Egipto e Irán luchan

Las naciones en desarrollo de Asia, África y Medio Oriente enfrentan el impacto devastador de los crecientes costos de la energía, exacerbados por los conflictos en curso relacionados con Irán.
La crisis energética global, alimentada por el conflicto en curso entre Irán y otras naciones, está cobrando un alto precio a las economías en desarrollo en todo el Sur Global. Desde Pakistán hasta Egipto, el aumento de los precios del combustible está paralizando las empresas, presionando los presupuestos de los hogares y exacerbando los problemas económicos en regiones que ya luchan contra las consecuencias de la pandemia de COVID-19.
En Pakistán, los esfuerzos del gobierno por frenar la creciente inflación han resultado desafiantes, y el coste de la gasolina y el diésel ha alcanzado niveles récord. Esto ha tenido un efecto en cascada en el transporte, la manufactura y la agricultura, la columna vertebral de la economía del país. Los consumidores se enfrentan a una difícil elección entre productos esenciales, ya que el precio de los alimentos, medicinas y otras necesidades básicas continúa aumentando junto con los costos de la energía.
Del mismo modo, en Egipto, la decisión del gobierno de recortar los subsidios al combustible ha provocado un aumento significativo de los precios, lo que generó preocupaciones sobre el impacto en la economía en general. La industria del turismo, una fuente vital de ingresos, se ha visto muy afectada y los visitantes enfrentan mayores costos de transporte y otros servicios.
La situación es igualmente grave en Irán, donde la ya frágil economía del país se ha visto aún más afectada por las sanciones internacionales y los efectos persistentes de la pandemia de COVID-19. El aumento de los precios del combustible ha agravado los desafíos que enfrentan los ciudadanos iraníes, que se enfrentan a un alto desempleo, un acceso limitado a bienes esenciales y una moneda que se deprecia rápidamente.
Los expertos advierten que la crisis energética global podría tener consecuencias de largo alcance para los países en desarrollo, revirtiendo potencialmente los avances logrados con tanto esfuerzo en la reducción de la pobreza y el desarrollo económico. Los gobiernos del Sur Global se enfrentan a la difícil tarea de equilibrar las necesidades de sus ciudadanos con las realidades del mercado energético global, al mismo tiempo que navegan por el complejo panorama geopolítico que ha contribuido a la crisis actual.
Mientras el mundo observa cómo se desarrollan los acontecimientos, el impacto en el Sur Global sirve como un crudo recordatorio de la interconexión de la economía global y la necesidad urgente de soluciones coordinadas y de largo plazo para abordar los problemas subyacentes que impulsan la crisis energética.
Fuente: Al Jazeera


