Sudán del Sur se tambalea al borde de una devastadora guerra civil

A medida que aumenta la violencia entre las fuerzas gubernamentales y los grupos de oposición, la nación más joven del mundo corre el riesgo de volver a hundirse en un conflicto total.
Sudán del Sur, la nación más joven del mundo, está al borde de un catastrófico regreso a una guerra civil a gran escala a medida que los violentos enfrentamientos entre tropas alineadas con el gobierno y las fuerzas de oposición se han intensificado en las últimas semanas. La escalada del conflicto ya se ha cobrado al menos 169 vidas en una reciente incursión cerca de la frontera con Sudán, y los observadores advierten que el país corre el riesgo de caer en el tipo de derramamiento de sangre y caos generalizados que definieron su pasado reciente.
Los disturbios actuales enfrentan a los militares, leales al presidente Salva Kiir, contra los insurgentes que se cree están aliados con el vicepresidente suspendido Riek Machar. Esta dinámica volátil es un eco inquietante de la guerra civil que estalló en 2013, apenas dos años después de que Sudán del Sur se independizara de Sudán, y que provocó la muerte de decenas de miles de personas.
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Con el frágil acuerdo de paz que puso fin al conflicto anterior ahora al borde del colapso, la violencia renovada amenaza con hundir al país nuevamente en el abismo de una guerra civil total. Analistas y grupos de ayuda advierten que la escalada de enfrentamientos podría desestabilizar toda la región, con el potencial de provocar una crisis humanitaria de proporciones catastróficas.
En el corazón del conflicto se encuentran profundas divisiones étnicas, políticas y económicas que han plagado a Sudán del Sur desde su inicio. La rivalidad entre Kiir y Machar, que pertenecen a los grupos étnicos Dinka y Nuer respectivamente, ha sido un importante impulsor de la violencia, con ambas partes movilizando a sus partidarios y acumulando armas.
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La comunidad internacional, que había invertido mucho en la transición de Sudán del Sur hacia la independencia, se enfrenta ahora a la perspectiva de una devastadora recaída en una guerra civil en toda regla. Se están realizando esfuerzos diplomáticos urgentes para negociar un nuevo alto el fuego y reactivar el moribundo proceso de paz, pero la tarea se complica por la naturaleza arraigada del conflicto y la desconfianza entre las partes en conflicto.
A medida que la situación sobre el terreno continúa deteriorándose, el pueblo de Sudán del Sur enfrenta la sombría perspectiva de regresar a los días más oscuros de su historia reciente. El destino de la nación más joven del mundo ahora está en juego, con el espectro de una nueva violencia masiva acechando.
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Fuente: The Guardian


