Starmer enfrentó una reacción violenta por el nombramiento de un aliado de Epstein para el puesto de EE. UU.

El líder laborista Keir Starmer enfrentó un intenso escrutinio por su decisión de nombrar a un asociado del fallecido Jeffrey Epstein como embajador del Reino Unido en Estados Unidos, a pesar de las advertencias de "riesgo para la reputación".
Documentos recientemente publicados han revelado que el líder laborista del Reino Unido Keir Starmer fue advertido sobre el riesgo para la reputación de nombrar a un ex socio comercial del fallecido Jeffrey Epstein como embajador británico en los Estados Unidos.
El individuo en cuestión es Peter Mandelson, un veterano influyente del Partido Laborista con estrechos vínculos con el círculo íntimo de Epstein. Mandelson había sido ministro de Comercio y miembro del gabinete durante gobiernos laboristas anteriores y mantuvo un papel influyente dentro del partido incluso después de dejar el cargo electo.
A pesar de las preocupaciones expresadas por los funcionarios, Starmer avanzó con el nombramiento de Mandelson para el puesto diplomático de alto perfil a principios de 2022. La decisión provocó una reacción inmediata, y los críticos argumentaron que Starmer había comprometido la reputación del Reino Unido al elevar a un individuo vinculado al financiero caído en desgracia Epstein.
Epstein, que se suicidó en 2019 mientras esperaba juicio por cargos de tráfico sexual, había cultivado relaciones con varias figuras políticas y empresariales destacadas de todo el mundo. La asociación de Mandelson con Epstein se remonta a la década de 1990, cuando, según se informó, los dos hombres estaban involucrados en varias empresas financieras.
Documentos obtenidos a través de solicitudes de Libertad de Información muestran que altos funcionarios dentro del gobierno del Reino Unido habían advertido a Starmer sobre el potencial de "daño a la reputación" si Mandelson fuera nombrado para el codiciado puesto de embajador de Estados Unidos. Sin embargo, Starmer finalmente hizo caso omiso de estas preocupaciones y siguió adelante con la controvertida selección.
Las consecuencias del nombramiento de Mandelson han seguido afectando el liderazgo de Starmer, y sus oponentes aprovecharon el episodio como evidencia de falta de juicio. Algunos incluso han pedido la dimisión de Starmer, argumentando que su toma de decisiones ha socavado la confianza pública en el Partido Laborista.
Starmer y sus aliados han defendido el nombramiento de Mandelson, insistiendo en que los antecedentes y conexiones del ex ministro del gabinete fueron examinados minuciosamente. Sostienen que Mandelson sigue siendo el candidato más calificado para el puesto, a pesar de su asociación con el escándalo de Epstein.
Sin embargo, las revelaciones sobre las advertencias que recibió Starmer solo han intensificado el escrutinio en torno a este tema, planteando más preguntas sobre las prioridades y los procesos de toma de decisiones del líder laborista. Mientras el partido se prepara para unas elecciones generales cruciales, la debacle de Mandelson sigue vislumbrando un riesgo potencial al que Starmer debe enfrentarse.
Fuente: The New York Times


