La Corte Suprema aborda el uso policial de datos de ubicación celular

La Corte Suprema examina las órdenes de geovalla y el seguimiento de la ubicación de las celdas en un caso histórico derivado de la investigación del robo a un banco en Virginia en 2019.
Un robo a un banco en 2019 en Call Federal Credit Union en Midlothian, Virginia, se ha convertido en la pieza central de un importante debate legal que ha llegado al tribunal más alto del país. El incidente llevó a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley a emplear una técnica de investigación cada vez más controvertida conocida como orden de geocerca, que permite a las autoridades identificar y rastrear a personas dentro de un área geográfica específica utilizando los datos de ubicación de sus celulares. Este caso ahora se encuentra en la intersección de los derechos de seguridad pública y privacidad, lo que obliga a la Corte Suprema a lidiar con las implicaciones de la tecnología de vigilancia moderna en las protecciones constitucionales.
La investigación que siguió al robo en Midlothian representa una tendencia creciente en la adopción de herramientas de investigación digitales por parte de las fuerzas del orden. En lugar de depender únicamente de métodos de investigación tradicionales, como relatos de testigos presenciales, imágenes de seguridad o pruebas físicas, los detectives recurrieron a Google y otras empresas de tecnología para obtener registros de dispositivos móviles que estaban ubicados cerca de la escena del crimen durante el momento del robo. Este enfoque, aunque potencialmente eficiente, plantea cuestiones sustanciales sobre la Cuarta Enmienda y los derechos de los ciudadanos contra registros e incautaciones irrazonables.
La geocerca garantiza su funcionamiento creando un perímetro virtual alrededor de una ubicación específica y luego identificando todos los dispositivos móviles que hicieron ping a las torres de telefonía celular o se conectaron a redes inalámbricas dentro de esa área durante un período de tiempo definido. Luego, las autoridades pueden solicitar información a las empresas de tecnología sobre los dispositivos y, potencialmente, sobre sus propietarios. En el caso Call Federal Credit Union, los investigadores intentaron delimitar a los sospechosos identificando a personas cuyos teléfonos estaban cerca del banco en el momento del robo.
Fuente: The New York Times


