
Los residentes de Damasco salen a las calles para protestar contra las nuevas medidas de las autoridades islamistas que limitan la venta de alcohol, lo que genera preocupaciones sobre las libertades personales.
En una rara muestra pública de disidencia, los residentes de la capital siria, Damasco, han salido a las calles para protestar contra las nuevas restricciones a la venta de alcohol. Las manifestaciones reflejan los crecientes temores de que las autoridades islamistas que controlan la ciudad puedan estar tratando de restringir las libertades personales e imponer una agenda social más conservadora.
Las protestas fueron provocadas por una decisión del gobierno local de limitar el número de tiendas a las que se permitía vender bebidas alcohólicas. Según las nuevas regulaciones, sólo un puñado de tiendas especializadas podrán almacenar y vender vino, cerveza y licores, mientras que a la gran mayoría de las tiendas de comestibles y supermercados se les prohibirá hacerlo.
Muchos damascenos han visto esta medida como una invasión de su estilo de vida y de sus elecciones personales. "No estamos pidiendo que el alcohol esté disponible gratuitamente en todas partes, pero esta política va demasiado lejos", dijo un manifestante, que pidió el anonimato por temor a represalias. "Tenemos derecho a poder comprar una botella de vino o una cerveza si queremos."\p> {{IMAGE_PLACEHOLDER}}
Fuente: Deutsche Welle