Domar a los megalómanos: cómo Europa se protege de Putin y Trump

Explorando las diferencias y similitudes entre las guerras de agresión libradas por Putin y Trump, y cómo Europa puede protegerse de sus ambiciones autoritarias.
Afrontar el shock energético
Cuando Putin invadió Ucrania, Alemania tuvo que afrontar una grave crisis energética. Sin embargo, la solución sigue siendo la misma: dejarnos de los combustibles fósiles. Si bien existen marcadas diferencias entre la guerra de agresión de Rusia y los conflictos liderados por Estados Unidos e Israel, la dinámica subyacente de un presidente todopoderoso es inquietantemente similar.
Los controles y equilibrios de la democracia
A diferencia del autocrático Putin, el presidente de Estados Unidos, incluso uno que se cree todopoderoso, todavía está sujeto a los controles y equilibrios de una democracia. La mordaz cobertura de prensa, la ira pública por los altos precios del petróleo, los temores de elecciones intermedias y el imperativo capitalista de los precios de las acciones obligan al presidente de Estados Unidos a ocasionalmente cambiar de rumbo. Éste es un lujo que Putin no se puede permitir en Rusia.
El plan a largo plazo de Putin
Vladimir Putin tenía en mente una estrategia clara a largo plazo - ocupar la totalidad de Ucrania y convertirla en un estado satélite o anexar su territorio. Este plan tardó años en elaborarse, incluido atraer a Alemania a una "trampa de energía barata" mediante la construcción de Nord Stream 2 y las adquisiciones de Gazprom y Rosneft.

Ambiciones autoritarias
Si bien el presidente de Estados Unidos no está tan desenfrenado como Putin, los paralelismos entre las tendencias megalómanas de los dos líderes son preocupantes. Ambos han mostrado un desprecio por el derecho internacional y una voluntad de utilizar la fuerza militar para lograr sus objetivos personales y políticos, sin importar las consecuencias para sus propios ciudadanos o la comunidad global.
La respuesta de Europa
Europa debe permanecer alerta y protegerse de las ambiciones de estos líderes autoritarios. La solución radica en reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y fortalecer nuestras instituciones democráticas para garantizar que ningún individuo pueda ejercer un poder sin control. Al aprender de los errores del pasado y centrarse en soluciones energéticas sostenibles, Europa puede trazar un camino hacia una mayor seguridad y prosperidad.

Conclusión
Las similitudes entre las tendencias megalómanas de Putin y Trump son innegables, pero la diferencia clave radica en los controles y equilibrios de un sistema democrático. Europa debe seguir reforzando sus defensas contra las ambiciones autoritarias de tales líderes, al mismo tiempo que trabaja por un futuro energético más sostenible que reduzca su vulnerabilidad a sus manipulaciones.
Fuente: The Guardian

