Es hora de actuar: oponerse a la guerra injusta contra Irán

El silencio ante la agresión estadounidense-israelí corre el riesgo de destruir el orden jurídico internacional y poner en peligro la paz mundial. Este artículo llama a actuar para oponernos a la injusta y cruel guerra contra Irán.
La comunidad internacional debe despertar y tomar medidas para oponerse a la guerra injusta y cruel que Estados Unidos e Israel están librando contra Irán. Mantener silencio ante esta agresión destruirá en última instancia los cimientos del orden jurídico internacional y pondrá en peligro la paz y la estabilidad globales.
Durante demasiado tiempo, el mundo ha observado cómo Estados Unidos y sus aliados se involucran en una campaña implacable para socavar y desestabilizar al gobierno iraní. Desde la imposición de sanciones económicas paralizantes hasta las operaciones encubiertas y los asesinatos selectivos llevados a cabo por Israel, el ataque a Irán ha sido continuo y multifacético.
Las consecuencias de esta guerra injusta han sido devastadoras para el pueblo iraní, que ha sido sometido a inmensas penurias y sufrimiento como resultado de la agitación económica y la agitación social. Sin embargo, las ramificaciones se extienden mucho más allá de las fronteras de Irán, ya que la erosión del derecho internacional y la escalada de tensiones regionales representan una grave amenaza para la paz y la seguridad globales.
Es hora de que la comunidad internacional se ponga de pie y sea contada. Debemos exigir el fin inmediato de la agresión contra Irán y el retorno a los principios de la diplomacia y la resolución pacífica de conflictos. No hacerlo no sólo envalentonará a los belicistas sino que también sentará un peligroso precedente que podría tener consecuencias de largo alcance para el futuro del orden global.
Hay mucho en juego y ahora es el momento de actuar. Debemos alzar la voz y movilizar nuestros recursos para contrarrestar la guerra injusta y cruel contra Irán. Sólo así podremos proteger la integridad del derecho internacional y salvaguardar la coexistencia pacífica de las naciones, que es esencial para un mundo estable y próspero.
Fuente: Al Jazeera


