Un aliado de Trump lanza una amplia investigación sobre los funcionarios que investigaron al presidente

Un aliado de Trump amplió una investigación dirigida a exfuncionarios que investigaron al presidente, lo que generó preocupaciones sobre una posible caza de brujas política.
Trump han ampliado una investigación sobre exfuncionarios del gobierno que investigaron al presidente, lo que genera temores de una caza de brujas política. Jason A. Reding Quiñones, el fiscal federal para el Distrito del Sur de Florida, está liderando la investigación ampliada, que algunos de los partidarios del presidente esperaban que descubriera una "gran conspiración" contra él.
La investigación representa la escalada más reciente en los esfuerzos de la administración Trump para socavar y desacreditar las investigaciones sobre la conducta del presidente. Se produce cuando el Departamento de Justicia ya enfrenta críticas por parecer ceder a la presión política de la Casa Blanca.
Los críticos han acusado al equipo de Trump de tratar de distraer la atención del juicio político del presidente y otros escándalos atacando a quienes lo investigaron anteriormente. Muchos ven la investigación ampliada como un intento de desacreditar el trabajo de ex funcionarios e intimidar a los empleados del gobierno que deseen escudriñar las acciones de la administración.
"Esta es una politización peligrosa del Departamento de Justicia", dijo Barbara McQuade, ex fiscal federal. "Parece ser un intento de acosar e intimidar a funcionarios de carrera que simplemente estaban haciendo su trabajo".
La investigación se centra en una serie de exfuncionarios, incluido Andrew McCabe, el exdirector adjunto del FBI, y James Comey, el exdirector del FBI que fue despedido por Trump. También parece estar apuntando a Rod Rosenstein, el ex fiscal general adjunto que nombró a Robert Mueller para dirigir la investigación de Rusia.
Los críticos argumentan que la investigación es un intento políticamente motivado de socavar la credibilidad de quienes han examinado las acciones del presidente. Advierten que podría tener un efecto paralizador en los empleados del gobierno que pueden ser reacios a realizar investigaciones que podrían provocar la ira de la Casa Blanca.
La investigación ampliada es la última de una serie de acciones tomadas por la administración Trump para perseguir a quienes han investigado al presidente. Se produce tras el despido de múltiples inspectores generales y la degradación de funcionarios que han criticado la respuesta de la administración a la pandemia del coronavirus.
A medida que continúa la investigación, existe una creciente preocupación de que pueda erosionar aún más la independencia del Departamento de Justicia y socavar la confianza pública en la capacidad del gobierno para responsabilizar a los líderes.
Fuente: The New York Times


