Las afirmaciones no fundamentadas sobre autismo de Trump y RFK Jr provocan un aumento en las recetas de leucovorina

Después de que Trump y RFK Jr promocionaran la leucovorina como tratamiento para el autismo, las recetas aumentaron un 71% a pesar de la falta de evidencia. Posteriormente, la FDA lo aprobó sólo para la deficiencia de folato.
Trump y Robert F. Kennedy Jr. provocaron un aumento inmediato en las prescripciones de leucovorina para niños con autismo después de promocionar el derivado de la vitamina B como tratamiento, a pesar de la falta de evidencia científica. Las recetas para pacientes ambulatorios aumentaron un 71 % en las semanas posteriores a su anuncio, según muestra una nueva investigación, ya que los padres buscaron el medicamento con la esperanza de ayudar a sus hijos.
"El padre promedio que tal vez no estaba recibiendo la información correcta dijo: 'Bueno, para ser buenos padres, debemos probar esto'", dijo William Graf, profesor de pediatría y neurología en el Connecticut Children's Medical Center. Sin embargo, la FDA aprobó posteriormente la leucovorina sólo para la deficiencia de folato, no para el autismo.
El aumento en las recetas destacó el impacto que puede tener el respaldo de celebridades, incluso cuando no está respaldado por un consenso científico. Muchos médicos especialistas en desarrollo neurológico se sorprendieron por las afirmaciones y se prepararon para una avalancha de padres preocupados que buscaban el medicamento. Si bien algunos padres pueden haber estado motivados por el deseo de ayudar a sus hijos, la falta de evidencia detrás de las afirmaciones generó preocupaciones éticas.

La promoción de la leucovorina como tratamiento para el autismo por parte de figuras de alto perfil como Trump y Kennedy subraya la necesidad de tener precaución al evaluar afirmaciones médicas no probadas, especialmente cuando provienen de expertos no médicos. El aumento en las recetas demuestra con qué rapidez la información errónea puede difundirse e influir en el comportamiento del paciente, lo que podría conducir a tratamientos innecesarios o inapropiados.
A pesar de la posterior aclaración de la FDA de que la leucovorina está aprobada solo para la deficiencia de folato, la promoción inicial probablemente dejó un impacto duradero, destacando los desafíos que enfrentan los proveedores de atención médica para combatir la propagación de afirmaciones médicas sin fundamento. A medida que el público recurre cada vez más a las redes sociales y a celebridades influyentes en busca de información sobre salud, la necesidad de una orientación precisa y basada en la ciencia nunca ha sido más crucial.


