Trump afirma que Estados Unidos controla el estrecho de Ormuz en medio de tensiones con Irán

Trump afirma el dominio estadounidense sobre el Estrecho de Ormuz mientras Irán se apodera de buques portacontenedores. El Pentágono advierte que la remoción de minas podría llevar seis meses.
En una audaz afirmación del dominio militar estadounidense, el presidente estadounidense Donald Trump declaró que Estados Unidos mantiene "control total sobre el estrecho de Ormuz", una de las vías navegables estratégicamente más vitales del mundo. La declaración de Trump se produjo en medio de crecientes tensiones con Irán, que ya ha demostrado su voluntad de desafiar los intereses estadounidenses en la región al apoderarse de buques comerciales. La confianza del presidente en la superioridad militar de Estados Unidos no pareció inmutarse por las recientes provocaciones, incluso cuando los analistas de seguridad advirtieron sobre las graves implicaciones de las acciones de Irán en los mercados mundiales de transporte marítimo y energético.
Trump caracterizó al gobierno de Irán como fracturado e ineficaz, sugiriendo que las divisiones políticas internas habían debilitado el liderazgo de Teherán hasta el punto de que no estaba claro quién tenía realmente la autoridad para tomar decisiones. Esta observación sobre la política interna iraní subrayó la narrativa más amplia de Trump de que Irán, a pesar de sus recientes medidas agresivas, carecía de la cohesión y la fuerza para desafiar genuinamente la supremacía estadounidense en la región del Golfo Pérsico. Los comentarios del presidente intentaron proyectar confianza y tranquilidad a los aliados estadounidenses en la región, particularmente Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, que dependen en gran medida del estrecho de Ormuz para sus exportaciones de energía.
Sin embargo, las afirmaciones de Trump enfrentaron un escrutinio inmediato cuando los comandos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní se apoderaron de dos buques portacontenedores que navegaban a través de la vía fluvial en disputa, contradiciendo directamente las afirmaciones del presidente de control absoluto de Estados Unidos. Las incautaciones demostraron que Irán poseía tanto la capacidad como la voluntad de imponer sus propios intereses mediante acciones militares, independientemente de las declaraciones estadounidenses sobre el dominio regional. El incidente marcó otra escalada en las actuales tensiones marítimas que han plagado el Golfo Pérsico durante varios años, creando incertidumbre para las compañías navieras internacionales y los mercados energéticos de todo el mundo.
Fuente: The Guardian


