Trump considera aumentar las tensiones con Irán con una posible ofensiva terrestre

A medida que aumentan las tensiones en Irán, el presidente Trump enfrenta una decisión crítica sobre si lanzar o no una guerra terrestre. Los expertos advierten sobre los riesgos, pero el círculo íntimo de Trump está presionando para que se lleve a cabo una acción militar.
El presidente Trump y su estrecho círculo de colaboradores cercanos han hecho de la apertura del Estrecho de Ormuz una cuestión nueva y no negociable. El debate sobre cómo responder a las acciones de Irán en la vía fluvial estratégicamente vital ha llegado a un punto crítico, con el presidente sopesando si autorizar una invasión terrestre para asegurar el paso por la fuerza.
Esta posible escalada se produce en medio de crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán, alimentadas por la supuesta participación de Irán en recientes ataques a petroleros y el derribo de un avión teledirigido de vigilancia estadounidense. Trump ya impuso sanciones económicas devastadoras a Irán y estuvo a punto de lanzar ataques aéreos, pero una operación terrestre marcaría una nueva fase significativa y arriesgada en la confrontación.
{{IMAGE_PLACEHOLDER}}Los defensores de la acción militar argumentan que abrir por la fuerza el Estrecho de Ormuz es necesario para proteger los suministros energéticos globales y los intereses estadounidenses en la región. Sin embargo, los críticos advierten que una invasión terrestre podría convertirse rápidamente en un conflicto prolongado y sangriento, arrastrando a Estados Unidos a otro atolladero en Oriente Medio.
"Este es un peligroso juego de la gallina", dijo Michael Klare, profesor de estudios de paz y seguridad mundial en Hampshire College. "Si Trump ordena tropas en Irán, está arriesgando una guerra que podría abarcar a toda la región".
{{IMAGE_PLACEHOLDER}}El debate sobre la política hacia Irán ha creado divisiones dentro de la propia administración de Trump. El secretario de Estado Mike Pompeo y el asesor de seguridad nacional John Bolton han abogado por un enfoque de línea dura, mientras que otros, incluido el secretario de Defensa interino Patrick Shanahan, han aconsejado cautela y han tratado de evitar una mayor escalada.
En última instancia, la decisión recae en Trump, quien ha mostrado voluntad de oponerse a sus asesores y tomar medidas unilaterales en asuntos de política exterior. Mientras el presidente sopesa sus opciones, el mundo observa con ansiedad, preparándose para la posibilidad de un nuevo e impredecible conflicto militar en el Medio Oriente.
Fuente: The New York Times


