La táctica de Trump hacia China: aumentan las tensiones en medio de una diplomacia delicada

Mientras la relación entre Estados Unidos y China tambalea, las últimas medidas comerciales de Trump corren el riesgo de descarrilar el frágil progreso. Los expertos opinan sobre lo que está en juego y las posibles consecuencias.
La frágil distensión diplomática entre Estados Unidos y China se enfrenta a una prueba crítica a medida que el presidente Trump intenta intensificar aún más las tensiones comerciales, con el riesgo de importantes consecuencias económicas y geopolíticas. Con una reunión de alto riesgo entre Trump y el presidente chino Xi Jinping acercándose el próximo mes, los analistas advierten que el enfoque belicoso del presidente podría alterar los avances logrados con tanto esfuerzo en la estabilización de la problemática relación.
La decisión de Trump de seguir adelante con aranceles adicionales sobre 200 mil millones de dólares en productos chinos fue una sorpresa para muchos observadores, que esperaban que los dos líderes aprovecharan su próxima cumbre para reducir la escalada de la guerra comercial y trazar un camino hacia un acuerdo negociado. En cambio, la última salva del presidente ha alimentado los temores de una mayor falla en las comunicaciones y una posible ruptura de la cooperación económica entre las dos economías más grandes del mundo.
Lo que está en juego no podría ser mayor, ya que las consecuencias de una guerra comercial total amenazan con repercutir en los mercados globales y socavar el crecimiento económico en todo el mundo. Los expertos advierten que no encontrar puntos en común también podría tener graves ramificaciones geopolíticas, lo que podría desbaratar años de arduos esfuerzos para construir una relación más estable y predecible entre las dos superpotencias.
"Este es el momento más peligroso en las relaciones entre Estados Unidos y China en décadas", dijo Susan Shirk, exfuncionaria del Departamento de Estado especializada en política hacia China. "El riesgo de una confrontación grave o incluso un conflicto es muy real."
El enfoque combativo de Trump se debe en parte a su antigua convicción de que China se ha estado aprovechando de Estados Unidos mediante prácticas comerciales desleales. Pero su disposición a implementar aranceles y otras medidas punitivas ha alarmado a aliados y socios comerciales que temen que la interrupción pueda tener consecuencias de largo alcance.
Los analistas sostienen que un enfoque diplomático más matizado (uno que busque abordar preocupaciones legítimas dejando espacio para el compromiso) tendría muchas más probabilidades de producir soluciones duraderas. La alternativa, advierten, es un peligroso juego de superioridad que podría salirse de control e infligir graves daños a la economía global.
Mientras Trump y Xi se preparan para reunirse el próximo mes, lo que está en juego difícilmente podría ser mayor. El futuro de la relación bilateral más importante del mundo está en juego, con la posibilidad de una mayor escalada o una frágil distensión, y el resultado podría repercutir en los años venideros.
Fuente: The New York Times


