El controvertido presupuesto de Trump propone recortes masivos a la financiación científica

El presupuesto propuesto por la administración Trump para 2027 incluye profundos recortes a la NASA, la NSF, la EPA y otras agencias científicas. Los expertos advierten que esto podría paralizar la investigación crítica.
La administración de Trump ha publicado su propuesta de presupuesto para 2027 y las noticias no son buenas para la ciencia. El plan presupuestario incluye recortes significativos para la NASA, así como límites aún más severos para otras agencias centradas en la ciencia, sin que ninguna agencia se salve.
Esta no es la primera vez que la administración se ha centrado en la investigación científica para realizar profundos recortes presupuestarios. La propuesta del año pasado fue ignorada en gran medida por el Congreso, que en su lugar proporcionó presupuestos de investigación relativamente estables. Sin embargo, la decisión de la administración de emitir un presupuesto similar este año indica que se trata de una batalla política en curso.
El documento está plagado de un lenguaje descaradamente político y resurge agravios que han sido objeto de la ira de la derecha durante años. Los expertos advierten que estos recortes, si se implementan, podrían paralizar la investigación crítica y tener un impacto devastador en la empresa científica.
Casi todo el mundo se verá afectado por un recorte, y las agencias más afectadas, como la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) y la Agencia de Protección Ambiental (EPA), verán sus presupuestos reducidos a la mitad. Incluso agencias que de otro modo serían populares, como los Institutos Nacionales de Salud (NIH), no se libran del hacha de la administración.
Los recortes presupuestarios propuestos reflejan el continuo escepticismo de la administración sobre el consenso científico en temas como el cambio climático y la protección ambiental. Al apuntar a estas agencias, la administración está señalando su intención de socavar el papel de la ciencia en la formulación de políticas y desviar el foco de la toma de decisiones basada en evidencia.
Esta no es la primera vez que la administración Trump ha intentado hacer grandes recortes en la financiación de la investigación científica. Sin embargo, el año pasado demostró que, incluso si el Congreso no está dispuesto a unirse a la administración en esta lucha, la administración aún puede causar un daño significativo a la empresa científica a través de acciones ejecutivas y cambios regulatorios.
Hay mucho en juego y la comunidad científica se está preparando para una batalla renovada para proteger la financiación y la integridad de programas de investigación críticos. Mientras continúa el debate sobre el presupuesto, el futuro de la ciencia y la innovación en los Estados Unidos está en juego.

Fuente: Ars Technica

